14 de desembre del 2011
Pequeñas verdades que no dejan de ser importantes (3)
Es importante reconocer cuándo no estás bien, aunque no hayas descubierto el motivo.
8 de desembre del 2011
Me repatea, me da rabia, me revienta, no me gusta
Me repatea no entender las cosas. Me da rabia que las personas pongan las cosas difíciles. Me revientan los secretos, las mentiras, el no saber, el no comprender, las complicaciones y las cosas que no están claras. No me gusta la gente poco transparente, y menos aquellos que saben, te comunican que lo saben, pero no te lo explican.
"No sé cómo hablar de lo que no conozco, por ello me cuesta el triple actuar ante ello."
"No sé cómo hablar de lo que no conozco, por ello me cuesta el triple actuar ante ello."
3 de desembre del 2011
Tranquilidad
Me apetece una charla eterna. Un bar, un sofá, un lugar cálido que se adapte a mi momento; poco ruido, luz tenue, buen rollo. Un cacaolat caliente, los pies en la silla y contacto físico. Leves sonrisas que no acaben, un silencio permanente que acompañe nuestras palabras. Hablar diciendo, oír escuchando. Interés, respeto y desacuerdo, si no no tiene gracia.
Me apetece calidez, sentirme arropada por alguien esta noche, y no hablo de sueños ni camas, me refiero a compañía despierta, a una conversación agradable, suave, deslizante. Siento que hoy me apetecería sacar corazas, hablar un poco de tú a tú; de "nada en especial y todo en general". No quiero carcajadas, no me apetecen. No busco sentimientos a flor de piel, busco paz, tranquilidad, descanso. Busco unos ojos que no me incomoden, una caricia que me abrace, una voz que deslice, una vela que, aunque no ilumine, no se apague. Un momento único, de serenidad y razón; de discusiones y argumentaciones de ideales y principios, de tonterías poco estúpidas.
Quiero, me apetece y sería feliz en algún lugar del mundo con alguien, simplemente, con ganas de tener una charla interesante y poco trascendental.
Me apetece calidez, sentirme arropada por alguien esta noche, y no hablo de sueños ni camas, me refiero a compañía despierta, a una conversación agradable, suave, deslizante. Siento que hoy me apetecería sacar corazas, hablar un poco de tú a tú; de "nada en especial y todo en general". No quiero carcajadas, no me apetecen. No busco sentimientos a flor de piel, busco paz, tranquilidad, descanso. Busco unos ojos que no me incomoden, una caricia que me abrace, una voz que deslice, una vela que, aunque no ilumine, no se apague. Un momento único, de serenidad y razón; de discusiones y argumentaciones de ideales y principios, de tonterías poco estúpidas.
Quiero, me apetece y sería feliz en algún lugar del mundo con alguien, simplemente, con ganas de tener una charla interesante y poco trascendental.
29 de novembre del 2011
26 de novembre del 2011
Transparente
Le encantaban las golosinas, el algodón de azúcar, el chocolate, las cocas, los chupa-cups, las piruletas, los pasteles, la leche condensada, el flam con nata... y un largo etcétera que parece no tener final. Era caprichosa y despreocupada por su físico, no tenía ningún miramiento a la hora de escoger el bollo más calórico, o la guarrada más grande. Disfrutaba cuando llegaba a casa y encontraba las golosinas nuevas de la tienda de al lado, o cuando en el sitio de su mesa veía su chocolate favorito: chocolate con leche y caramelo de milka. Uno de sus momentos favoritos era el de después de comer, a la hora de mirar su serie con un trozo de chocolate en la mano. Nunca se lo comía rápido, sostenía que la gracia de comerse el chocolate estaba al final, cuando se derretía entre sus dedos.
Se ilusionaba muchísimo con cada detalle. Y por detalle, ella entendía cualquier cosa: una sonrisa, un abrazo, una nota, un "buenos días", un "ayer pensé en ti cuando...", un piropo, un regalo... cualquier cosa es cualquier cosa, lo incluye todo. Era feliz al pensar que alguien, durante unos segundos, pensó en ella sin estar a su lado.
Amaba todo lo que hacía, y se enorgullecía de ello. Podía equivocarse, avergonzarse, fastidiar algo... pero siempre intentaba hacer las cosas bien, cosa que mantenía su consciencia tranquila aunque los resultados no fueran los esperados. Aun y tener claro todo eso, aunque una de sus máximas fuera "a lo hecho pecho" y con la cara bien alta, solía sentirse mal cuando las cosas no salían bien. Que no se arrepintiera nunca de lo que hacía era solo una estrategia para no recrearse en sus errores. Sentir orgullo por sí misma era una táctica de seguridad para poder tomar decisiones, fueran acertadas o no. Pero cuando alguien salía perjudicado en alguna situación, su corazón no podía evitar encogerse un poquito. Su calma y su paz interior a pesar de que las cosas se torcieran tenían una fácil explicación: sus eternas buenas intenciones.
No solía pensar mal de la gente, todo lo contrario. Acostumbraban a tomarle el pelo por su infinita ingenuidad, por su tendencia a pensar que todo el mundo es bueno. Sus errores se repetían incesablemente, y aunque fuera advertida ("piensa mal y acertarás", le decían), ella nunca creyó en esas palabras, aunque los hechos le demostraran su autenticidad.
Adoraba a los niños y su inocencia. Siempre pensó que esa es una edad que hay que disfrutar, que es una pena darse cuenta tan tarde de ello, aunque sea ley de vida. Su bipolaridad le fascinaba, como podían ser tan felices por una piruleta y al minuto, llorar como desesperados porqué sus madres no les dejan quedar cinco minutos más en el parque. Y lo que más le fascinaba era que lo vivían con una intensidad brutal. Ella creía que cualquier problema que tenga una persona es el peor que se puede tener, porqué así es como lo vive cada uno. De ese modo, ella le daba la misma importancia que un niño pequeño a no poder quedarse al parque.
Ella era alegre y todo lo feliz que podía a cada minuto, y no dejaba escapar ni un solo segundo, ni un solo detalle, haciendo lo que le apetecía y enorgulleciéndose de ello a cada momento; con toda la benevolencia del mundo, con toda la ingenuidad, inocencia y buenas intenciones posibles.
Aquél día no comió chocolate, ni golosinas, ni bollos. Iba por la calle sin fijarse en nada, todos los detalles pasaban por alto en su mundo a toda prisa. Le dio igual coger el teléfono que no hacerlo, y no buscó su propia decisión, dejó el teléfono en manos de otro para que se equivocara o acertara. La sonrisa de un niño no le afectó, y ver a un vagabundo salir solo de la tienda le hizo pensar lo peor. Aquél día no era gris, ni negro, ni blanco, ni ningún color... era transparente; un día no-vivido.
Se ilusionaba muchísimo con cada detalle. Y por detalle, ella entendía cualquier cosa: una sonrisa, un abrazo, una nota, un "buenos días", un "ayer pensé en ti cuando...", un piropo, un regalo... cualquier cosa es cualquier cosa, lo incluye todo. Era feliz al pensar que alguien, durante unos segundos, pensó en ella sin estar a su lado.
Amaba todo lo que hacía, y se enorgullecía de ello. Podía equivocarse, avergonzarse, fastidiar algo... pero siempre intentaba hacer las cosas bien, cosa que mantenía su consciencia tranquila aunque los resultados no fueran los esperados. Aun y tener claro todo eso, aunque una de sus máximas fuera "a lo hecho pecho" y con la cara bien alta, solía sentirse mal cuando las cosas no salían bien. Que no se arrepintiera nunca de lo que hacía era solo una estrategia para no recrearse en sus errores. Sentir orgullo por sí misma era una táctica de seguridad para poder tomar decisiones, fueran acertadas o no. Pero cuando alguien salía perjudicado en alguna situación, su corazón no podía evitar encogerse un poquito. Su calma y su paz interior a pesar de que las cosas se torcieran tenían una fácil explicación: sus eternas buenas intenciones.
No solía pensar mal de la gente, todo lo contrario. Acostumbraban a tomarle el pelo por su infinita ingenuidad, por su tendencia a pensar que todo el mundo es bueno. Sus errores se repetían incesablemente, y aunque fuera advertida ("piensa mal y acertarás", le decían), ella nunca creyó en esas palabras, aunque los hechos le demostraran su autenticidad.
Adoraba a los niños y su inocencia. Siempre pensó que esa es una edad que hay que disfrutar, que es una pena darse cuenta tan tarde de ello, aunque sea ley de vida. Su bipolaridad le fascinaba, como podían ser tan felices por una piruleta y al minuto, llorar como desesperados porqué sus madres no les dejan quedar cinco minutos más en el parque. Y lo que más le fascinaba era que lo vivían con una intensidad brutal. Ella creía que cualquier problema que tenga una persona es el peor que se puede tener, porqué así es como lo vive cada uno. De ese modo, ella le daba la misma importancia que un niño pequeño a no poder quedarse al parque.
Ella era alegre y todo lo feliz que podía a cada minuto, y no dejaba escapar ni un solo segundo, ni un solo detalle, haciendo lo que le apetecía y enorgulleciéndose de ello a cada momento; con toda la benevolencia del mundo, con toda la ingenuidad, inocencia y buenas intenciones posibles.
Aquél día no comió chocolate, ni golosinas, ni bollos. Iba por la calle sin fijarse en nada, todos los detalles pasaban por alto en su mundo a toda prisa. Le dio igual coger el teléfono que no hacerlo, y no buscó su propia decisión, dejó el teléfono en manos de otro para que se equivocara o acertara. La sonrisa de un niño no le afectó, y ver a un vagabundo salir solo de la tienda le hizo pensar lo peor. Aquél día no era gris, ni negro, ni blanco, ni ningún color... era transparente; un día no-vivido.
22 de novembre del 2011
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Hablar, contar, desahogarse. Quitar importancia a las cosas, ponérsela. Engañar con una sonrisa, mentir con palabras, que tus ojos te delaten. Gesticular, animar y, lo más importante, dar apoyo. Escuchar, entender, comprender. Sonreír, llorar, aplaudir. Discutir, enfadarse, reconciliarse. Acompañar, buscar, encontrar. Detalles, sorpresas, regalos. Fiestas, aniversarios, borracheras. Noches, días, tardes. Cafés, helados, cubatas, chupitos. Aquí, allí o más lejos. Vacaciones, examámenes, playa o montaña. Mensajes, llamadas, privados. Desilusiones, tonterías, meriendas. Sueños, ilusiones, planes.
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19 de novembre del 2011
14 de novembre del 2011
Gracias
No es sólo la sonrisa del niño que quería mi zumo esta mañana; ni que hoy haya oído un "t'estimo" dirigido a mi (aunque no fuera de corazón, ha pronunciado esas siete letras); tampoco es el hecho de poder ganar dos veces el mismo partido; ni si quiera me refiero al espectáculo de colores que habitaba el cielo esta mañana.
Hoy es por él y por ella. Dos personitas que si están, no siempre son valoradas, pero si faltan... si faltan seguir adelante es casi una pesadilla. Es por su paciencia, por su eterna comprensión, por querer todos y cada uno de mis defectos y aceptarlo, por no intentar cambiarme nunca, por entenderme y quererme. Es por los miles de errores que he cometido y han sido perdonados, por los detalles de ambos, por la dificultad del principio y la complicidad del final.
Hoy no estoy contenta, hay muchas cosas que no van bien en mi vida, pero estoy muy agradecida. Creo que ellos son dos pilares en mi vida actual muy importantes. Puede que no estén en un futuro, pero ahora están a mi lado y me soportan día a día, con mis inquietudes, mis debilidades, mis defectos y mis neuras. Hoy la diferencia es que me siento afortunada de tenerles conmigo porqué, aunque cada día lo agradezca y lo sepa, no se siente con la misma intensidad siempre. Hoy la diferencia es que sin hablar con ninguno de ellos, les siento conmigo y... esto es algo difícil de conseguir.
Hoy recuerdo algunas de las tantas sonrisas que me han regalado, algunos de los miles de momentos que hemos compartido, los pocos enfados que han existido y todos los abrazos que nos hemos hecho. Hoy me regalan una sonrisa por el simple hecho de existir, y siempre se merecerán mis mejores palabras. Creo que por mucho que las cosas acaben mal (cosa que ocurrirá con una probabilidad muy pequeña), los buenos momentos se quedan conmigo, y no son pocos.
Dos fotos que son dos momentos, hoy lo que siento es vuestra permanencia, vuestra paciencia, vuestro amor y apollo hacia mi.
En realidad... no es sólo que os esté agradecida, es que os quiero mucho, y hay veces que necesito que el mundo se de cuenta de ello.
Hoy es por él y por ella. Dos personitas que si están, no siempre son valoradas, pero si faltan... si faltan seguir adelante es casi una pesadilla. Es por su paciencia, por su eterna comprensión, por querer todos y cada uno de mis defectos y aceptarlo, por no intentar cambiarme nunca, por entenderme y quererme. Es por los miles de errores que he cometido y han sido perdonados, por los detalles de ambos, por la dificultad del principio y la complicidad del final.
Hoy no estoy contenta, hay muchas cosas que no van bien en mi vida, pero estoy muy agradecida. Creo que ellos son dos pilares en mi vida actual muy importantes. Puede que no estén en un futuro, pero ahora están a mi lado y me soportan día a día, con mis inquietudes, mis debilidades, mis defectos y mis neuras. Hoy la diferencia es que me siento afortunada de tenerles conmigo porqué, aunque cada día lo agradezca y lo sepa, no se siente con la misma intensidad siempre. Hoy la diferencia es que sin hablar con ninguno de ellos, les siento conmigo y... esto es algo difícil de conseguir.
Hoy recuerdo algunas de las tantas sonrisas que me han regalado, algunos de los miles de momentos que hemos compartido, los pocos enfados que han existido y todos los abrazos que nos hemos hecho. Hoy me regalan una sonrisa por el simple hecho de existir, y siempre se merecerán mis mejores palabras. Creo que por mucho que las cosas acaben mal (cosa que ocurrirá con una probabilidad muy pequeña), los buenos momentos se quedan conmigo, y no son pocos.
Dos fotos que son dos momentos, hoy lo que siento es vuestra permanencia, vuestra paciencia, vuestro amor y apollo hacia mi.
En realidad... no es sólo que os esté agradecida, es que os quiero mucho, y hay veces que necesito que el mundo se de cuenta de ello.
11 de novembre del 2011
Está en mi barriga
Hay preguntas que se hacen esperando una respuesta sincera, otras que simplemente se hacen por educación y otras porqué te ves obligado a ello. Creo que es fácil saber cuándo una pregunta espera respuesta, o cuando se lanza al aire sin querer ser dicha, o sin querer permanecer en la conversación. La pregunta que me crea más dudas, sin embargo, es la más pronunciada: "¿Qué tal estás?", "¿Va todo bien?", "¿Te ocurre algo?" y un etcétera enorme. Todas ellas acaban preguntando lo mismo: por ti, por tu estado de ánimo, por tu vida, por tus pensamientos y sentimientos.
Mi respuesta acostumbra a ser "Bien"; puede ser más o menos convencido, pero siempre bien. Sólo cuando veo una real intención de saber la respuesta, cuando tengo la confianza suficiente y cuando no sólo no estoy bien, sino que me encuentro realmente mal contesto un... "Bueno..". Al largo de la conversa, siempre se llega a otra pregunta "¿Cuál es el problema?". "No lo sé, está en mi barriga". Preguntaréis porqué... los problemas nunca están "en la barriga".
Cuando algo me preocupa de verdad; cuando hay algo que realmente es importante para mi y no está en una buena situación casi nunca se encuentra en mi cabeza. Los problemas verdaderos, o aquellos que no tienen solución los mando a la barriga. En mi cabeza sobresaturarían mi cerebro y me harían caer en las más profunda locura. Es por ello que dejo que se apoderen de mi estómago y hagan con él lo que quieran. No os penséis que es una buena solución; seguramente sea la peor, pero es la mía. De repente el hambre se va completamente. Un gusano enorme y feo hace que tengas un cosquilleo constante y la sensación de nerviosismo no cesa. Es como estar a punto de escapar de un depredador durante las 24 horas del día. Tienes el corazón preparado para latir a toda marcha para que la sangre llegue a todos los músculos, el sudor a flor de piel para que tu cuerpo no se caliente demasiado y todas tus células están listas para producir la energía necesaria para echar a correr. No es una sensación agradable.
Hoy no he podido con ella y, sin quererlo, el problema ha ido a los ojos. Hacía muchísimo tiempo que no lloraba tanto. He notado cómo el gusano grande y feo subía por mi cuerpo y, al mismo tiempo que se descomponía en agua salada, salía a chorros por mis ojos.
Yo no lloro. Nunca me ha gustado, siento que me hace débil (aunque sea consciente de que no tiene nada que ver) y lo evito a toda costa. Yo no lloro nunca delante de los demás, a parte de sentirme débil, me da la sensación que los demás se compadecen, y ven que realmente lo eres. Se que no eres más o menos fuerte por sacar agua por los ojos, pero hoy me he sentido vulnerable, incapaz. Hoy por primera vez he llorado queriendo hacerlo, porqué el gusano era demasiado grande y no tenía cabida en mi estómago. Hoy he sido débil y, por primera vez, me enorgullezco de ello. Soy humana, y no puedo siempre con todo.
Mi respuesta acostumbra a ser "Bien"; puede ser más o menos convencido, pero siempre bien. Sólo cuando veo una real intención de saber la respuesta, cuando tengo la confianza suficiente y cuando no sólo no estoy bien, sino que me encuentro realmente mal contesto un... "Bueno..". Al largo de la conversa, siempre se llega a otra pregunta "¿Cuál es el problema?". "No lo sé, está en mi barriga". Preguntaréis porqué... los problemas nunca están "en la barriga".
Cuando algo me preocupa de verdad; cuando hay algo que realmente es importante para mi y no está en una buena situación casi nunca se encuentra en mi cabeza. Los problemas verdaderos, o aquellos que no tienen solución los mando a la barriga. En mi cabeza sobresaturarían mi cerebro y me harían caer en las más profunda locura. Es por ello que dejo que se apoderen de mi estómago y hagan con él lo que quieran. No os penséis que es una buena solución; seguramente sea la peor, pero es la mía. De repente el hambre se va completamente. Un gusano enorme y feo hace que tengas un cosquilleo constante y la sensación de nerviosismo no cesa. Es como estar a punto de escapar de un depredador durante las 24 horas del día. Tienes el corazón preparado para latir a toda marcha para que la sangre llegue a todos los músculos, el sudor a flor de piel para que tu cuerpo no se caliente demasiado y todas tus células están listas para producir la energía necesaria para echar a correr. No es una sensación agradable.
Hoy no he podido con ella y, sin quererlo, el problema ha ido a los ojos. Hacía muchísimo tiempo que no lloraba tanto. He notado cómo el gusano grande y feo subía por mi cuerpo y, al mismo tiempo que se descomponía en agua salada, salía a chorros por mis ojos.
Yo no lloro. Nunca me ha gustado, siento que me hace débil (aunque sea consciente de que no tiene nada que ver) y lo evito a toda costa. Yo no lloro nunca delante de los demás, a parte de sentirme débil, me da la sensación que los demás se compadecen, y ven que realmente lo eres. Se que no eres más o menos fuerte por sacar agua por los ojos, pero hoy me he sentido vulnerable, incapaz. Hoy por primera vez he llorado queriendo hacerlo, porqué el gusano era demasiado grande y no tenía cabida en mi estómago. Hoy he sido débil y, por primera vez, me enorgullezco de ello. Soy humana, y no puedo siempre con todo.
10 de novembre del 2011
Mi razón no entiende tu corazón
No lo entiendo. No entiendo como pasas del amor al odio. No entiendo porqué me deseas lo peor, porqué quieres destrozar mi mundo, porqué quieres joder a los míos.
No te entiendo y me estoy cansando de intentarlo. Estoy agotada. ¿Sabes? Casi nunca ha salido una palabra mala de mi boca refiriéndose a ti, siempre he intentado ser imparcial, mirar la situación desde fuera, ser fría y buscar lo mejor para el conjunto. Pero esto me supera... mis amigos son sagrados, y cuando amenazas hacia ellos pierdes todo lo que pudieras tener a tu favor.
Me cuesta ver un final feliz en todo esto.
No te entiendo y me estoy cansando de intentarlo. Estoy agotada. ¿Sabes? Casi nunca ha salido una palabra mala de mi boca refiriéndose a ti, siempre he intentado ser imparcial, mirar la situación desde fuera, ser fría y buscar lo mejor para el conjunto. Pero esto me supera... mis amigos son sagrados, y cuando amenazas hacia ellos pierdes todo lo que pudieras tener a tu favor.
Me cuesta ver un final feliz en todo esto.
7 de novembre del 2011
Huele a gris
Apatía para que los nervios no se coman mi barriga. No es desilusión ni amargura, no es negro ni doloroso... es, nada; gris. Es un ir tirando que basta.
Levantarse, sin sueño, sin energía, gris. Ducharse sin saborear el olor del champú, sin disfrutar del agua caliente, sin notar el pelo mojado cuando me quito el albornoz. Tejanos neutros, ni oscuros ni claros, jersey gris. Un café que, aunque no me guste, trago; no me despierta, aunque tampoco estaba dormida; no me da energía, aunque tampoco parece que la necesite. Salgo de casa y ni si quiera me afecta que aún no haya salido el Sol. Subo al metro y la tarjeta no funciona. Pido que me la cambien,miro el reloj, llego tarde. 20 paradas de metro de las cuales suelo hacer 5 de pie y 15 sentada, hoy en cambio, me he sentado a la 15. Dolor de pies, al salir de casa no he encontrado las bambas que contenían las plantillas y, aunque mis pies jovenzuelos no lo aparenten, les cuesta aguantar 15 paradas con sus respectivos frenazos. Llego a la Universidad y necesito imprimir las clases de bioestadística si no quiero estar dos horas con la mirada perdida; la impresora no funciona. Llego a clase, última fila. Tres horas de atención y apuntes. No llueve, no hace sol, el cielo está gris. No me duermo, no me interesa. Estoy, y hago algo, aunque sólo sea perder el tiempo, pero algo.
No estoy negativa, no desaprovecho el tiempo, no me deprimo, no sufro, no lloro, no estoy nerviosa (o eso intento), no sonrío, no me alegro, no estoy positiva ni tranquila. Estoy. Gris. Normal. Neutro. El tiempo pasa, y yo estoy en este mundo. El mundo existe y yo en él. Hago cosas. Hablo sin decir, miro sin observar, oigo sin escuchar, como sin degustar, huelo a gris.
Sentir que esquivo. Que algo viene y lo evito. Que no lo consigo y choca contra mi cuerpo pero lo impermeabilizo y no entra, resbala. Sea lo que sea me quita lo que tenía, pero no introduce nada malo. El resultado es... gris, por enésima vez.
Levantarse, sin sueño, sin energía, gris. Ducharse sin saborear el olor del champú, sin disfrutar del agua caliente, sin notar el pelo mojado cuando me quito el albornoz. Tejanos neutros, ni oscuros ni claros, jersey gris. Un café que, aunque no me guste, trago; no me despierta, aunque tampoco estaba dormida; no me da energía, aunque tampoco parece que la necesite. Salgo de casa y ni si quiera me afecta que aún no haya salido el Sol. Subo al metro y la tarjeta no funciona. Pido que me la cambien,miro el reloj, llego tarde. 20 paradas de metro de las cuales suelo hacer 5 de pie y 15 sentada, hoy en cambio, me he sentado a la 15. Dolor de pies, al salir de casa no he encontrado las bambas que contenían las plantillas y, aunque mis pies jovenzuelos no lo aparenten, les cuesta aguantar 15 paradas con sus respectivos frenazos. Llego a la Universidad y necesito imprimir las clases de bioestadística si no quiero estar dos horas con la mirada perdida; la impresora no funciona. Llego a clase, última fila. Tres horas de atención y apuntes. No llueve, no hace sol, el cielo está gris. No me duermo, no me interesa. Estoy, y hago algo, aunque sólo sea perder el tiempo, pero algo.
No estoy negativa, no desaprovecho el tiempo, no me deprimo, no sufro, no lloro, no estoy nerviosa (o eso intento), no sonrío, no me alegro, no estoy positiva ni tranquila. Estoy. Gris. Normal. Neutro. El tiempo pasa, y yo estoy en este mundo. El mundo existe y yo en él. Hago cosas. Hablo sin decir, miro sin observar, oigo sin escuchar, como sin degustar, huelo a gris.
Sentir que esquivo. Que algo viene y lo evito. Que no lo consigo y choca contra mi cuerpo pero lo impermeabilizo y no entra, resbala. Sea lo que sea me quita lo que tenía, pero no introduce nada malo. El resultado es... gris, por enésima vez.
8 d’octubre del 2011
Preguntas
Me has descubierto?
Realmente te he jodido la vida?
Me odias?
Se ha acabado ya todo esto? Si no es así... acabará algún día?
Te has recuperado? Estás realmente mejor?
A veces abruman mi cabecita.
Realmente te he jodido la vida?
Me odias?
Se ha acabado ya todo esto? Si no es así... acabará algún día?
Te has recuperado? Estás realmente mejor?
A veces abruman mi cabecita.
27 de setembre del 2011
Son los pequeños detalles
Esa mano en la rodilla en señal de apollo. Los ruiditos de nuestras barrigas en los momentos más oportunos. El desequilibrio de cada beso. El placer de rascarme con su barba y quitarme todo lo que sobra en mí. Disfrutar petando los granitos que le salen al afeitarse y poder sanar el dolor con un beso. Tener su espalda para mi, recorrerle el cuerpo con la yema de los dedos y conseguir que todo él se estremezca. Todos los viajes del sofá a la cama y su manera de quitarme el pelo de la cara.
Las noches a su lado, su romanticismo y su encanto en sus momentos de "moñería". La manera que tiene de envolverme en sus brazos, en su cuerpo. Su mirada cuando sé que cualquier palabra queda pequeña por lo que quiere contarme y sus palabras que, aunque "solo sean eso", salen de lo más profundo de su corazón. Sus ganas de verme feliz. Su negatividad y agobio por todo, seguido de un abrazo agradeciendo que siga allí, percatándose de que no todo es tan malo.
Su corazón latiendo detrás de mi oído. Los abrazos entre sábanas. Los besos (a pesar del tiempo de antigüedad) en los semáforos en rojo, o en las escaleras mecánicas. La ausencia, algunas veces, de tiempo para seguir compartiendo los de las últimas filas. Los sueños de pisos imposibles con balcones inexistentes y almuerzos deseados. Las ambiciones de cada uno y su manera de contar conmigo. Nuestras discrepancias y los besos reconciliadores. El recuerdo de nuestro primer beso, de nuestra primera vez. Las mañanas por el barrio, las tardes en el mar y las noches de fuegos de artificio. Los partidos del uno y del otro, y nuestra pasión por un mismo deporte.
Él y todo lo vivido. Yo y todo lo que queda por vivir. Nosotros y nuestros planes. Mis ganas de seguir gracias a cada detalle; su valor por aguantarme y por querer (aun sabiendo como soy) mantenerse a mi lado para regalarme mucho más. Son los pequeños detalles, los buenos por buenos, y los malos por poder convertirlos en buenos, que hacen que le quiera cada día un poco más, si es que eso del querer puede mesurarse.
Las noches a su lado, su romanticismo y su encanto en sus momentos de "moñería". La manera que tiene de envolverme en sus brazos, en su cuerpo. Su mirada cuando sé que cualquier palabra queda pequeña por lo que quiere contarme y sus palabras que, aunque "solo sean eso", salen de lo más profundo de su corazón. Sus ganas de verme feliz. Su negatividad y agobio por todo, seguido de un abrazo agradeciendo que siga allí, percatándose de que no todo es tan malo.
Su corazón latiendo detrás de mi oído. Los abrazos entre sábanas. Los besos (a pesar del tiempo de antigüedad) en los semáforos en rojo, o en las escaleras mecánicas. La ausencia, algunas veces, de tiempo para seguir compartiendo los de las últimas filas. Los sueños de pisos imposibles con balcones inexistentes y almuerzos deseados. Las ambiciones de cada uno y su manera de contar conmigo. Nuestras discrepancias y los besos reconciliadores. El recuerdo de nuestro primer beso, de nuestra primera vez. Las mañanas por el barrio, las tardes en el mar y las noches de fuegos de artificio. Los partidos del uno y del otro, y nuestra pasión por un mismo deporte.
Él y todo lo vivido. Yo y todo lo que queda por vivir. Nosotros y nuestros planes. Mis ganas de seguir gracias a cada detalle; su valor por aguantarme y por querer (aun sabiendo como soy) mantenerse a mi lado para regalarme mucho más. Son los pequeños detalles, los buenos por buenos, y los malos por poder convertirlos en buenos, que hacen que le quiera cada día un poco más, si es que eso del querer puede mesurarse.
19 de setembre del 2011
Antojos
Aquello era una de esas citas que no es una cita. Un viejo amigo, un viejo sueño y viejas sonrisas. Eso era un regalo de cumpleaños de viejos... "conocidos". Pero al final... eso se convirtió en nuevos amigos, nuevas sonrisas y nuevos ideales, sueños, objetivos a compartir.
Creo fervientemente en los reencuentros. Creo en ellos porqué se muestran vivos en mi cotidianidad. Me gusta pensar que dejo gente en el camino, llevarlos todos siempre encima es imposible, y conservarles en la medida que cada uno se merece... aún más. Es por eso que no me duele despedirme de mis amistades, pero jamás digo adiós, puede que algún día vuelvan.
Iba a su casa después de años (en realidad, nunca había estado en su casa), un masaje con piedras, aceites esenciales y una pizca de palabrería era su regalo. Lo aprecié porqué fue el primero, por el simple hecho de pensarlo, de acordarse, de existir... aunque al final no existió. El tiempo se nos fue de las manos o, aun mejor, el masaje fue lo de menos. Un té, su pasión, mi pasión y ganas de escucharnos y aprender. Sus ojos y su fascinación, su manera de pensar y mis ganas de activar su cerebro. Nuestras discrepancias, su locura y mis ganas de vivir. Todo junto en un salón a oscuras, con la luz de la puesta de sol tapada por algunas nubes y una leve luz azulenca que salía del altavoz. Sonaban canciones de Bob Marley que acabaron e hicieron el silencio.
Aquí, en este instante, después de ver las nubes, de mirar el reproductor una vez callado y acabar dirigiendo mi mirada hacia él... me vinieron unas ganas repentinas, inexplicables, irracionales pero casi incontrolables de abrazarle; abrazarle callar. Notar sus manos, y su corazón, su sonrisa detrás mío y el silencio más profundo. Me hubiera encantado susurrarle al oído que estaba muy a gusto e incluso (y aunque me duela "pronunciarlo"), besarle. Sí, eso era lo que en aquél momento, sin tener en cuenta nada que saliera de ese comedor se me antojaba.
Creo fervientemente en los reencuentros. Creo en ellos porqué se muestran vivos en mi cotidianidad. Me gusta pensar que dejo gente en el camino, llevarlos todos siempre encima es imposible, y conservarles en la medida que cada uno se merece... aún más. Es por eso que no me duele despedirme de mis amistades, pero jamás digo adiós, puede que algún día vuelvan.
Iba a su casa después de años (en realidad, nunca había estado en su casa), un masaje con piedras, aceites esenciales y una pizca de palabrería era su regalo. Lo aprecié porqué fue el primero, por el simple hecho de pensarlo, de acordarse, de existir... aunque al final no existió. El tiempo se nos fue de las manos o, aun mejor, el masaje fue lo de menos. Un té, su pasión, mi pasión y ganas de escucharnos y aprender. Sus ojos y su fascinación, su manera de pensar y mis ganas de activar su cerebro. Nuestras discrepancias, su locura y mis ganas de vivir. Todo junto en un salón a oscuras, con la luz de la puesta de sol tapada por algunas nubes y una leve luz azulenca que salía del altavoz. Sonaban canciones de Bob Marley que acabaron e hicieron el silencio.
Aquí, en este instante, después de ver las nubes, de mirar el reproductor una vez callado y acabar dirigiendo mi mirada hacia él... me vinieron unas ganas repentinas, inexplicables, irracionales pero casi incontrolables de abrazarle; abrazarle callar. Notar sus manos, y su corazón, su sonrisa detrás mío y el silencio más profundo. Me hubiera encantado susurrarle al oído que estaba muy a gusto e incluso (y aunque me duela "pronunciarlo"), besarle. Sí, eso era lo que en aquél momento, sin tener en cuenta nada que saliera de ese comedor se me antojaba.
7 de setembre del 2011
Ida y vuelta con sonrisa final
Tengo los ojos inundados de natura y aire fresco. La montaña purifica la vista, los pulmones y el alma. Los nervios y el estrés desaparecen, los horarios no tienen sitio en el diccionario y los percales son impensables. Mirando esta inmensidad me pierdo en mi mente...
Necesito tener ganas de aceptar unos cambios que vienen y no quiero, y fuerzas para afrontar todas las pedradas que me vengan aunque me pillen desprevenida. Imagino un sitio "dónde sonreír nunca pase de moda" y sueño una vida en él. Visualizo mi vida y busco lo mejor que pueda encontrar, no piso de pies al suelo y me agarro a mi falso futuro. Doy importancia a aquellas cosas que no la tienen pero sacan una pequeña sonrisa en días grises para no quedarme sin mi, para poder tener sangre que de fuerzas al corazón a cada latido, para no quedarme sin aire, para que no se me olvide esa sonrisa en mi cara.
Quiero firmeza, seguridad, un sitio en mi mente dónde apoyarme sin miedo a caer, una nube densa y blanca para conseguir estabilidad una vez llegue a lo más alto. Necesito columpiarme con fuerza y no tener miedo a que de la vuelta, tirarme por el tobogán y deslizarme hasta el suelo para saber a qué sabe el barro y que no me importe el dolor o ir hasta el culo de arena mojada. Espero que el día pase e intento sentir cada segundo en mi piel, el aroma de cada abrazo y lo espectacular de cada detalle.
Me encantaría conseguir siempre lo que me propongo, ser luchadora y no caer nunca. Sería más feliz si a los míos les tocara un poco más de ese polvito mágico que llaman suerte y pudiera gozar de su apoyo y alimentarme de su energía cada día. Me gustaría echar a gente de mi vida para siempre, y ligar a otros por tres eternidades. Me enorgullecería mucho más de mi misma si fuera capaz de ser siempre lo que quiero ser y no sufriera esos momentos de debilidad, de desmorone de mi alma.
Aún así, me miro, les miro, os miro, te miro, le miro... me quedo observando y sonrío. Al fin y al cabo, soy consciente de que soy capaz de eso y mucho más.
Vuelvo. Miro el paisaje y sonrío, mis conclusiones siempre son buenas. Estoy aquí, con ellos, y volveré.
Necesito tener ganas de aceptar unos cambios que vienen y no quiero, y fuerzas para afrontar todas las pedradas que me vengan aunque me pillen desprevenida. Imagino un sitio "dónde sonreír nunca pase de moda" y sueño una vida en él. Visualizo mi vida y busco lo mejor que pueda encontrar, no piso de pies al suelo y me agarro a mi falso futuro. Doy importancia a aquellas cosas que no la tienen pero sacan una pequeña sonrisa en días grises para no quedarme sin mi, para poder tener sangre que de fuerzas al corazón a cada latido, para no quedarme sin aire, para que no se me olvide esa sonrisa en mi cara.
Quiero firmeza, seguridad, un sitio en mi mente dónde apoyarme sin miedo a caer, una nube densa y blanca para conseguir estabilidad una vez llegue a lo más alto. Necesito columpiarme con fuerza y no tener miedo a que de la vuelta, tirarme por el tobogán y deslizarme hasta el suelo para saber a qué sabe el barro y que no me importe el dolor o ir hasta el culo de arena mojada. Espero que el día pase e intento sentir cada segundo en mi piel, el aroma de cada abrazo y lo espectacular de cada detalle.
Me encantaría conseguir siempre lo que me propongo, ser luchadora y no caer nunca. Sería más feliz si a los míos les tocara un poco más de ese polvito mágico que llaman suerte y pudiera gozar de su apoyo y alimentarme de su energía cada día. Me gustaría echar a gente de mi vida para siempre, y ligar a otros por tres eternidades. Me enorgullecería mucho más de mi misma si fuera capaz de ser siempre lo que quiero ser y no sufriera esos momentos de debilidad, de desmorone de mi alma.
Aún así, me miro, les miro, os miro, te miro, le miro... me quedo observando y sonrío. Al fin y al cabo, soy consciente de que soy capaz de eso y mucho más.
Vuelvo. Miro el paisaje y sonrío, mis conclusiones siempre son buenas. Estoy aquí, con ellos, y volveré.
22 d’agost del 2011
Mentiras piadosas
Aire, paisaje, tranquilidad. Hay sitios que son mágicos por los recuerdos vividos en ellos, o porqué la gente así lo ha decidido. Hay lugares que se clasifican como mágicos, y otros que han sido etiquetados por la gente como tales. Tengo la certeza, pero, de que existen los lugares mágicos por si mismos. Lugares que, simplemente, son maravillosos. No es solo por el paisaje, por el aroma, por el viento que siempre te acaricia o por lo que te envuelve. No... yo os hablo de lugares dónde su esencia es la magia. Esos lugares que fascinan. Yo sé que existen porqué he visitado alguno que otro.
Las palabras les traicionan, tanto las escritas y meditadas como las dichas espontáneamente. Siempre se quedan en un intento de encontrar adjetivos, frases, detalles que hagan salir a la luz su esencia. La meditación traiciona porqué aquello es algo irracional, y la espontaneidad miente porqué no hay palabra que fluya en nuestro cerebro capaz de indicar, ni por asomo, lo que se siente estando en él.
Las imágenes también traicionan. La luz, los colores, el contraste, la profundidad, las diferentes horas del día... Una imagen sólo capta un momento, un recuadro, un trozo de toda aquella inmensidad.
Hoy... algo me pedía que traicionara ese sitio para dar a conocer los de su especie. Todo lo que pueda contaros o enseñaros será una mentira, una milésima parte de todo aquello, así que dejadme mentiros para que entendáis, solo un poquito, su grandeza...
Las palabras les traicionan, tanto las escritas y meditadas como las dichas espontáneamente. Siempre se quedan en un intento de encontrar adjetivos, frases, detalles que hagan salir a la luz su esencia. La meditación traiciona porqué aquello es algo irracional, y la espontaneidad miente porqué no hay palabra que fluya en nuestro cerebro capaz de indicar, ni por asomo, lo que se siente estando en él.
Las imágenes también traicionan. La luz, los colores, el contraste, la profundidad, las diferentes horas del día... Una imagen sólo capta un momento, un recuadro, un trozo de toda aquella inmensidad.
Hoy... algo me pedía que traicionara ese sitio para dar a conocer los de su especie. Todo lo que pueda contaros o enseñaros será una mentira, una milésima parte de todo aquello, así que dejadme mentiros para que entendáis, solo un poquito, su grandeza...
4 d’agost del 2011
Grans moments
Vull dir-te tantes coses… Sempre he estat reticent a expressar-te en paraules el que sento, és com si et donés poder, aquell que he donat alguns cops i sempre m’han tornat en forma de punyal. Suposo, però, que és el moment de tornar-lo a donar; suposo que si ens amaguem per sempre la vida perd sentit, gràcia i essència.
Vull explicar-te grans coses, grans sentiments, grans imatges que guardo al teu costat. Vull descriure pas per pas com he viscut el temps al teu costat, més enllà del que pots veure reflectit al meu somriure permanent. I avui... avui no vull ni recordar que no sempre ens ha estat fàcil, ni vull mencionar que molts cops no només no ha estat fàcil, sinó que ha estat molt difícil, que ens han posat grans pedres al camí i que tot i això seguim aquí. No... avui vull centrar-me en els grans moments.
Una cançó (la teva cançó) i una rosa pel dia encerclat en color vermell sang. Tota la tendresa del món i molta innocència per perdre, i per fer-ho junts. Recordo la teva olor, el teu tacte, la teva preocupació i la meva mirada despreocupada, pura i sincera. Sé que sóc una somiatruites i de vegades dona la sensació que visqui en una altre dimensió... però m’adono de la importància del moment i la secundarietat de les parafernàlies. Per mi, va ser perfecte la imperfecció que ens envoltava, i no canviaria ni un dels detalls, perquè perdria l’essència del moment que vaig viure amb tu, que som, simplement, tu i jo.
Un intent de sorpresa. La falta de transport públic unit amb la teva suor i tres veles (verdes, per cert). La màgia d’una nit i la supervivència (que no sobrevivència) després del temps. Un motiu (o 15.552.000 motius) a celebrar. El mar de fons i la meva veu. El teu cor escoltant el meu. Un vestit blau, una abraçada i moltes paraules regalades onejant els teus oïdes i meravellant el teu cos. No oblidaré mai que allà va començar tot, d’alguna manera. Que el fred del principi i la calor d’aquell dia expressaven i corroboraven que la nostra historia era real, i extensa. Mai oblidaré i, si algun dia, per algun motiu remot dubtés, allà tinc la marca que vem deixar i encara perdura.
Una caixa plena d’il•lusió. Una caixa planejada i “cutreembolicada” (tot s’ha de dir). Una caixa que ens uniria tot el temps que havíem de separar-nos. Una manera senzilla i detallista per no deixar de regalar-me somriures. La magnificència d’un regal que en conté a un altre, que conté a un tercer i aquest a un quart... La grandesa del detall pel simple fet de ser pensat, i la felicitat d’aquest fet realitat.
Unes llaminadures i un parc molt verd. Tu i jo amb molt temps per perdre (o guanyar junts). Una tarda sencera que, per necessitats del moment, per l’escalfor que ens unia i l’atracció que no ens deixava separar, vem acabar al meu llit, en un intent d’unir-nos per sempre.
Una sala de cine. Recordo la primera pel•lícula: Solomon Kane. També recordo “Shutter island” o “Sin compromiso”. I entre record i record sempre hi ha unes crispetes, una beguda estrafolària de les teves i algunes xuxes a compartir. Tanco els ulls i em recordo a qualsevol d’elles amb tu, a les mirades a les fosques seguides d’un petó que significa “M’ho estic passant molt bé bla-bla-bla, però mentre et faig el petó, m’agradaria ser a...” (ja saps com continua). Si tanco els ulls i em recordo allà amb tu, salivo al pensar en la sal dels teus llavis, i en la mescla que causa amb la mora, o el cor, o les xuxes sabor piruleta que sempre comprem. Si tanco els ulls i em recordo allà amb tu, m’apareix un somriure, perquè m’encanta veure com gaudeixes d’una estona de cine i quatre crispetes, perquè els ulls se t’il•luminen i el teu cos s’endinsa en la història. De fet, si et sóc sincera... acabo de recordar “Bruno”.
El centre, el McDonald’s, les nostres botigues, unes compres. No és un dia, sinó el conjunt d’ells. Especialment una nit. Entre carrerons estrets amb cases altes i velles, amb la màgia de l’hivern i la gràcia de fer passar el fred fonent-nos en una abraçada. La teva mà a la meva cintura fa que respiri més tranquil•la, que em senti més segura, que passegi amb un somriure d’orella a orella pensant: “tot anirà bé, ell és al meu costat”.
Platja d’aro i l’Estany. Ambdós llocs molt importants per nosaltres, i íntims. Sé que això ha estat un pas. Obrir els nostres llocs màgics, deixar entrar una mica més endins, confiar una mica més, deixar que l’altre formi (cada vegada una mica més) part de la nostra vida.
El primer retrobament. Jo depilant-me i tu pelat. Una abraçada de mico i molts “mimitos i besitos” al sofà. Pluja a fora i calma a dins. Una pizza, una peli (per mi un somni), i la primera nit junts. Un cúmul de massa (massa?) coses bones, i milers de ganes de disfrutar-les totes i cada una d’elles.
Molts, molts més moments. Siguin passejades espontànies o dates molt marcades. Siguin petits detalls que mouen el nostre món o una simple abraçada. El càmping, PortAventura... són moments més recents, però no treiem importància als esmorzars que ens hem comprat, als gelats que ens hem menjat, als cafès que hem pres, a les passejades que hem fet, al vent que ha acariciat les nostres mans unides, o als peatges que hem pagat. No oblidem que cada segon compta, i que totes les escales mecàniques, les il•lusions compartides, els semàfors en vermell, les últimes files, els missatges inesperats... tot compta i, al final, tots ells són grans moments.
Vull explicar-te grans coses, grans sentiments, grans imatges que guardo al teu costat. Vull descriure pas per pas com he viscut el temps al teu costat, més enllà del que pots veure reflectit al meu somriure permanent. I avui... avui no vull ni recordar que no sempre ens ha estat fàcil, ni vull mencionar que molts cops no només no ha estat fàcil, sinó que ha estat molt difícil, que ens han posat grans pedres al camí i que tot i això seguim aquí. No... avui vull centrar-me en els grans moments.
Una cançó (la teva cançó) i una rosa pel dia encerclat en color vermell sang. Tota la tendresa del món i molta innocència per perdre, i per fer-ho junts. Recordo la teva olor, el teu tacte, la teva preocupació i la meva mirada despreocupada, pura i sincera. Sé que sóc una somiatruites i de vegades dona la sensació que visqui en una altre dimensió... però m’adono de la importància del moment i la secundarietat de les parafernàlies. Per mi, va ser perfecte la imperfecció que ens envoltava, i no canviaria ni un dels detalls, perquè perdria l’essència del moment que vaig viure amb tu, que som, simplement, tu i jo.
Un intent de sorpresa. La falta de transport públic unit amb la teva suor i tres veles (verdes, per cert). La màgia d’una nit i la supervivència (que no sobrevivència) després del temps. Un motiu (o 15.552.000 motius) a celebrar. El mar de fons i la meva veu. El teu cor escoltant el meu. Un vestit blau, una abraçada i moltes paraules regalades onejant els teus oïdes i meravellant el teu cos. No oblidaré mai que allà va començar tot, d’alguna manera. Que el fred del principi i la calor d’aquell dia expressaven i corroboraven que la nostra historia era real, i extensa. Mai oblidaré i, si algun dia, per algun motiu remot dubtés, allà tinc la marca que vem deixar i encara perdura.
Una caixa plena d’il•lusió. Una caixa planejada i “cutreembolicada” (tot s’ha de dir). Una caixa que ens uniria tot el temps que havíem de separar-nos. Una manera senzilla i detallista per no deixar de regalar-me somriures. La magnificència d’un regal que en conté a un altre, que conté a un tercer i aquest a un quart... La grandesa del detall pel simple fet de ser pensat, i la felicitat d’aquest fet realitat.
Unes llaminadures i un parc molt verd. Tu i jo amb molt temps per perdre (o guanyar junts). Una tarda sencera que, per necessitats del moment, per l’escalfor que ens unia i l’atracció que no ens deixava separar, vem acabar al meu llit, en un intent d’unir-nos per sempre.
Una sala de cine. Recordo la primera pel•lícula: Solomon Kane. També recordo “Shutter island” o “Sin compromiso”. I entre record i record sempre hi ha unes crispetes, una beguda estrafolària de les teves i algunes xuxes a compartir. Tanco els ulls i em recordo a qualsevol d’elles amb tu, a les mirades a les fosques seguides d’un petó que significa “M’ho estic passant molt bé bla-bla-bla, però mentre et faig el petó, m’agradaria ser a...” (ja saps com continua). Si tanco els ulls i em recordo allà amb tu, salivo al pensar en la sal dels teus llavis, i en la mescla que causa amb la mora, o el cor, o les xuxes sabor piruleta que sempre comprem. Si tanco els ulls i em recordo allà amb tu, m’apareix un somriure, perquè m’encanta veure com gaudeixes d’una estona de cine i quatre crispetes, perquè els ulls se t’il•luminen i el teu cos s’endinsa en la història. De fet, si et sóc sincera... acabo de recordar “Bruno”.
El centre, el McDonald’s, les nostres botigues, unes compres. No és un dia, sinó el conjunt d’ells. Especialment una nit. Entre carrerons estrets amb cases altes i velles, amb la màgia de l’hivern i la gràcia de fer passar el fred fonent-nos en una abraçada. La teva mà a la meva cintura fa que respiri més tranquil•la, que em senti més segura, que passegi amb un somriure d’orella a orella pensant: “tot anirà bé, ell és al meu costat”.
Platja d’aro i l’Estany. Ambdós llocs molt importants per nosaltres, i íntims. Sé que això ha estat un pas. Obrir els nostres llocs màgics, deixar entrar una mica més endins, confiar una mica més, deixar que l’altre formi (cada vegada una mica més) part de la nostra vida.
El primer retrobament. Jo depilant-me i tu pelat. Una abraçada de mico i molts “mimitos i besitos” al sofà. Pluja a fora i calma a dins. Una pizza, una peli (per mi un somni), i la primera nit junts. Un cúmul de massa (massa?) coses bones, i milers de ganes de disfrutar-les totes i cada una d’elles.
Molts, molts més moments. Siguin passejades espontànies o dates molt marcades. Siguin petits detalls que mouen el nostre món o una simple abraçada. El càmping, PortAventura... són moments més recents, però no treiem importància als esmorzars que ens hem comprat, als gelats que ens hem menjat, als cafès que hem pres, a les passejades que hem fet, al vent que ha acariciat les nostres mans unides, o als peatges que hem pagat. No oblidem que cada segon compta, i que totes les escales mecàniques, les il•lusions compartides, els semàfors en vermell, les últimes files, els missatges inesperats... tot compta i, al final, tots ells són grans moments.
24 de juliol del 2011
Inefable

Qué curioso. Cuando estamos bien no necesitamos escribir, simplemente no lo vivimos. No nos hace falta plasmar lo que nos pasa en un papel, al contrario: nos parece una pérdida de tiempo.
Soy feliz y hoy, queriendo llevar un poco la contraria, quiero plasmarlo. Pocas veces he sido capaz de hacerlo, y ésta no es una de ellas. Llevo varios intentos fallidos y no encuentro la manera de decir que me siento llena. Voy por la calle y una sonrisa tonta me persigue (aunque sé que de tonta no tiene nada). Voy al teatro y salgo dando el cante, con una chancla y una bamba; tendréis razón al pensar que todos se rieron de mí, y todos es todos, yo incluida. Pensaréis que soy una ingenua y una "pardilla", pero provocar esas risas en ellos y en mí, me llenó. Que la mala suerte acabe convirtiéndose en buena, poder disfrutar de los míos, una tarde en gracia, reencuentros en el metro, tener abrazos de aquellos conocidos menos cariñosos... hace que sienta que el mundo está en harmonia conmigo.
No encuentro la manera de contaros que soy feliz, que cualquier chorrada me llena y que, ahora mismo, con mis fuerzas y las suyas (sí, las tuyas, porqué hoy he compartido tu alegría contigo, y tu canción, y tu viaje, y...) soy capaz de todo, y más.
Busco pero no encuentro las palabras para explicaros que disfruto de mis hobbies, que una buena foto me alegra el día, y un entreno con gente desconocida me inunda de buen rollo. Que pasar una tarde tocando la guitarra (o dejándosela a mis amigos para que lo hagan ellos) hace que un sentimiento de paz me invada. Que una visita de mis amigas al trabajo hace que el trabajo sea menos pesado, y que él esté conmigo me trae la estabilidad necesaria.
Que estoy bién, y quiero que el mundo lo sepa. Porqué no hay ningún motivo para no estarlo, y hay mil para sacar esa sonrisa al exterior y dejarla todo el día puesta.
19 de juliol del 2011
4 de juliol del 2011
Sentimiento absurdo
Me paraliza, y me convierte en incapaz. Mi corazón se acelera, mis músculos tiemblan y mi respiración se altera. Sólo puedo llevar a cabo aquellas tareas rutinarias y mecánicas: andar, respirar, tener la vista al frente... e incluso esto me cuesta.
Mi mente se para. Las conexiones no van, no funcionan. Lo intento con el cable azul, y con el amarillo, incluso me invento uno de verde por si acaso, pero no sirve; acabo probando con el rojo por desesperación y, como intuía, exploto. No sé como lo hace pero lo consigue, y me fastidia... y este fastidio hace que mi mente aún sea más incapaz. Sigo andando, no me detengo. Me gustaría contestarle algo como...: "¿A caso la crees inmerecida?", o "Después de llamarme putita de los cojones, ¿qué esperabas?" o miles de respuestas que en ese momento era incapaz de pronunciar.
¿Miedo? no me gustaría llamarlo así, no creo que sea eso. Puede que simplemente, tenga el poder de desestabilizarme o, peor aun, que se lo haya dado yo y ahora no sepa cómo quitárselo.
Se me nota, se me nota y la gente pregunta. Se me ha borrado la sonrisa, me la ha borrado él, siempre lo hace. Mi mirada no es penetrante, se ha vaciado. Se me nota la angustia y el nerviosismo, no estoy, mi mente no está.
Siempre esperaré el final, siempre esperaré que te vayas y no vuelvas jamás. No es odio, nunca lo ha sido. Si te odiara supongo que no me afectarías; aunque tampoco te quiero... es una especie de sentimiento absurdo que no sé definir, y dudo aprender a hacerlo algún día. Nunca podré sentirme orgullosa de esta historia, he sido vulnerable, débil e indecisa. He visto aquella parte de mi que no me gusta, aquella que no me ha dejado superar todo esto. Sé que no lo he hecho bien, pero dicen que aquél que hace lo que puede, no está obligado a más.
Mi mente se para. Las conexiones no van, no funcionan. Lo intento con el cable azul, y con el amarillo, incluso me invento uno de verde por si acaso, pero no sirve; acabo probando con el rojo por desesperación y, como intuía, exploto. No sé como lo hace pero lo consigue, y me fastidia... y este fastidio hace que mi mente aún sea más incapaz. Sigo andando, no me detengo. Me gustaría contestarle algo como...: "¿A caso la crees inmerecida?", o "Después de llamarme putita de los cojones, ¿qué esperabas?" o miles de respuestas que en ese momento era incapaz de pronunciar.
¿Miedo? no me gustaría llamarlo así, no creo que sea eso. Puede que simplemente, tenga el poder de desestabilizarme o, peor aun, que se lo haya dado yo y ahora no sepa cómo quitárselo.
Se me nota, se me nota y la gente pregunta. Se me ha borrado la sonrisa, me la ha borrado él, siempre lo hace. Mi mirada no es penetrante, se ha vaciado. Se me nota la angustia y el nerviosismo, no estoy, mi mente no está.
Siempre esperaré el final, siempre esperaré que te vayas y no vuelvas jamás. No es odio, nunca lo ha sido. Si te odiara supongo que no me afectarías; aunque tampoco te quiero... es una especie de sentimiento absurdo que no sé definir, y dudo aprender a hacerlo algún día. Nunca podré sentirme orgullosa de esta historia, he sido vulnerable, débil e indecisa. He visto aquella parte de mi que no me gusta, aquella que no me ha dejado superar todo esto. Sé que no lo he hecho bien, pero dicen que aquél que hace lo que puede, no está obligado a más.
19 de juny del 2011
Final
Finales necesarios, esperados, anhelados... finales más allá de un punto y a parte, pasemos la página, cambiemos de capítulo. No es que esté harta de estar aquí, es solo que no quiero estar aquí con él, contigo.
Los puntos y a parte ya no sirven. Antes del final ha habido miles, y ninguno ha servido, incluso ha empeorado las cosas. Cada punto y aparte era para escribir un párrafo peor, y no por la regla general, sino en cuanto a ti.
Final necesario para mí. Quiero dejar de mirar a todos lados por miedo a encontrarte cuando cruzo la puerta. Necesito tener la seguridad necesaria para entrar sonriente y sin mil escudos sólo "por si a caso". Y cada vez que me he relajado, cada punto y a parte escrito... cada vez que me ponía solo un escudo menos... allí estabas, plantado, inmóvil, con la mirada perdida, esperándome.
Final esperado por todos. Las historias buenas nunca duran demasiado, pero las desagradables... siempre lo hacen. Cada día des del principio he esperado que acabara, cada dia durante más de un año; eso para mí, es demasiado.
Final anhelado por la desesperación. Por todos los chantajes, por los sentimientos que más que fluir, chocaban. Anhelado por la esperanza que agonizaba, porqué no es eterna.
Final de verdad, final del todo. Eso implica empezar del todo.
Los puntos y a parte ya no sirven. Antes del final ha habido miles, y ninguno ha servido, incluso ha empeorado las cosas. Cada punto y aparte era para escribir un párrafo peor, y no por la regla general, sino en cuanto a ti.
Final necesario para mí. Quiero dejar de mirar a todos lados por miedo a encontrarte cuando cruzo la puerta. Necesito tener la seguridad necesaria para entrar sonriente y sin mil escudos sólo "por si a caso". Y cada vez que me he relajado, cada punto y a parte escrito... cada vez que me ponía solo un escudo menos... allí estabas, plantado, inmóvil, con la mirada perdida, esperándome.
Final esperado por todos. Las historias buenas nunca duran demasiado, pero las desagradables... siempre lo hacen. Cada día des del principio he esperado que acabara, cada dia durante más de un año; eso para mí, es demasiado.
Final anhelado por la desesperación. Por todos los chantajes, por los sentimientos que más que fluir, chocaban. Anhelado por la esperanza que agonizaba, porqué no es eterna.
Final de verdad, final del todo. Eso implica empezar del todo.
17 de juny del 2011
Principios y finales, o al revés
Dicen que los finales nos abren puertas. También que en catalán, el singular de "ritus" no lleva "s" y que el recurso retórico de la expresión "terrible esperanza" es el oxímoron. Hay incluso quién dice que los que hablan, tienen razón.
Lo que yo sé es que este final es muy final, y cierra algo muy importante de mi vida. He aprendido, he afrontado situaciones con las que nunca había imaginado encontrarme y, me atrevería a decir que he aprendido a superarlas (puede que esté en ello). He sentido el amor muy adentro, he vivido el primero y más largo y no he caído en la tentación. He creado mis ideales y principios, y he procurado seguirlos a raja tabla. Concluyo todo lo que he vivido y he aprendido, lo que recuerdo y lo que he olvidado llena de ilusión por lo que va a venir; sea lo que sea, será mejor.
Ahora es época de cambios, de nueva gente, de aprender a conservar aquellos que valen la pena, de decidir, de actuar, de ser, de escribir mi historia y lo más importante, de VIVIRLA.
Lo que yo sé es que este final es muy final, y cierra algo muy importante de mi vida. He aprendido, he afrontado situaciones con las que nunca había imaginado encontrarme y, me atrevería a decir que he aprendido a superarlas (puede que esté en ello). He sentido el amor muy adentro, he vivido el primero y más largo y no he caído en la tentación. He creado mis ideales y principios, y he procurado seguirlos a raja tabla. Concluyo todo lo que he vivido y he aprendido, lo que recuerdo y lo que he olvidado llena de ilusión por lo que va a venir; sea lo que sea, será mejor.
Ahora es época de cambios, de nueva gente, de aprender a conservar aquellos que valen la pena, de decidir, de actuar, de ser, de escribir mi historia y lo más importante, de VIVIRLA.
8 de juny del 2011
Felicitat

Podria conformar-se amb la normalitat, amb el que l’envolta i ser feliç. Podria enganyar-se pensant que ho té tot: amics, una parella que l’estima, un bon vincle amb la família, una feina estable... De fet, confirmaria la seva felicitat amb aquests pensaments, serien les seves proves irrefutables, l’encadenament a la seva falsa felicitat; això no ho és tot. A més... la vertadera felicitat, no necessita proves.
Bla-bla-bla, tot allò convencional, allò “necessari” per tenir el mínim... això no et fa realment feliç, et fa viure en el sentit menys important de la paraula. Fa, precisament, que caiguis en el pou de la conformació, d’aquella vida que no es realment vida, sinó pas del temps de la manera menys dolorosa possible. I sí..., pots estudiar grans pensadors i trobar definicions de felicitat com a “absència de dolor”, però aquesta no és la meva felicitat.
Necessitem alguna cosa més del necessari per sentir-nos realment feliços, per sentir aquella pau, per sentir que tot val i ha valgut sempre la pena, per sentir que ets on vols ser, i el temps passi ràpid i lent alhora. Necessitem coses innecessàries per aconseguir la plena felicitat.
Fugir de les conveniències, de les eternes conseqüències, del futur que ens preocupa i el passat que ens recorda. Trobar-nos enmig del temps, sobrevolar el nostre món, buscar l’essència; trobar-la. Això és el que realment necessitem, a nosaltres mateixos.
30 de maig del 2011
Desconocido
Hoy no va sobre mí. Hoy va sobre todo aquello que no puedo controlar, sobre todo aquello que no está en mis manos, aquello que no puedo decidir ni cambiar.
Hoy va sobre delirios de grandeza, sobre un mundo externo al cual yo no pertenezco. Hoy, va sobre aquello que no es mi mundo, sobre todo lo que está alrededor, aquello que no es mío y ni si quiera quiero que lo sea.
Hablamos de mentiras y verdades, de imaginaciones, de cosas reales, de locuras caducadas. De mentes ajenas, pensamientos tontos y emociones salteadas. Hablamos de todo aquello que no sé, lo que me faltó por aprender, y de aquello que nunca aprenderé.
No sé cómo hablar de lo que no conozco, por ello me cuesta el triple actuar ante ello. Existen ciertas situaciones en las cuales lo único real, la única condición que realmente conocemos somos nosotros mismos y, todo lo demás, es un mundo aparte, inaccesible e incognoscible.
Hoy… hoy quiero hablar de esos mundos, de los mundos que no son el mío y me cuesta comprender. Con ojos de los demás, e incluso con los míos dentro de unos años, el mundo cambia, se transforma o lo transformamos por completo. Un acto conmovedor puede convertirse en algo vulgar e indeseable. Dar la última de las piezas de fruta que tú habías empezado y te apetecía acabar a tu querido, por el simple hecho de ser la última y deseada por él. Un hecho conmovedor, dulce y bonito. “Un día, hasta me dio una fruta mordisqueada”
Si nuestros ojos satisfacen por completo aquello que nos conviene, debemos desconfiar de lo que vemos, o ser conscientes de que tenemos que ser consecuentes con los mundos que creamos, luego nos tocará vivir en ellos. Necesitamos idealizar nuestro mundo, crear en nuestra mente aquello que se acercaría a lo inmejorable y luchar para conseguirlo. Esta es la forma de funcionar de nuestro cerebro. Pero con nuestras limitaciones y aquella frase que siempre acaba justificando nuestros hechos “cruda realidad, debemos mantener los pies en el suelo”… es imposible lograrlo.
¿Y si pudiéramos volar? ¿Y si esas limitaciones son no-natas, son inventadas y, válgame nuestra estupidez, creídas por todos nosotros? Dejemos, por un momento, de mantener los pies en el suelo y echemos a volar. Vamos a luchar por nuestras aspiraciones, por lo que queremos; tengamos delirios de grandeza y logrémoslos. Por un momento, por sólo un instante, dejemos de pensar en las consecuencias de nuestros actos, pongámonos como límite sólo y únicamente el presente en el que vivimos y… sólo por un instante, dejemos de pensar en el futuro que nos espera, en el pasado que tuvimos… en el que acostumbramos a aposentarnos y vivir. Dejemos ya la casa de la experiencia y lancémonos a vivir nuestra vida, la que creamos en cada momento y no la que ya hemos vivido.
En esta explosión de vitalidad, de energía, voluntad y buenas intenciones se esconde una parte oscura, oscura y no transparente, que no logro ver. Es esa parte que desconozco, aquellas mentes ajenas, los mundos paralelos al mío y tan, tan… tan diferentes. Es mi percepción del mundo y la suya, la vuestra. En todo esto hay una parte… una parte que desconozco y aunque conociera, hoy, no me apetece contaros.
Hoy va sobre delirios de grandeza, sobre un mundo externo al cual yo no pertenezco. Hoy, va sobre aquello que no es mi mundo, sobre todo lo que está alrededor, aquello que no es mío y ni si quiera quiero que lo sea.
Hablamos de mentiras y verdades, de imaginaciones, de cosas reales, de locuras caducadas. De mentes ajenas, pensamientos tontos y emociones salteadas. Hablamos de todo aquello que no sé, lo que me faltó por aprender, y de aquello que nunca aprenderé.
No sé cómo hablar de lo que no conozco, por ello me cuesta el triple actuar ante ello. Existen ciertas situaciones en las cuales lo único real, la única condición que realmente conocemos somos nosotros mismos y, todo lo demás, es un mundo aparte, inaccesible e incognoscible.
Hoy… hoy quiero hablar de esos mundos, de los mundos que no son el mío y me cuesta comprender. Con ojos de los demás, e incluso con los míos dentro de unos años, el mundo cambia, se transforma o lo transformamos por completo. Un acto conmovedor puede convertirse en algo vulgar e indeseable. Dar la última de las piezas de fruta que tú habías empezado y te apetecía acabar a tu querido, por el simple hecho de ser la última y deseada por él. Un hecho conmovedor, dulce y bonito. “Un día, hasta me dio una fruta mordisqueada”
Si nuestros ojos satisfacen por completo aquello que nos conviene, debemos desconfiar de lo que vemos, o ser conscientes de que tenemos que ser consecuentes con los mundos que creamos, luego nos tocará vivir en ellos. Necesitamos idealizar nuestro mundo, crear en nuestra mente aquello que se acercaría a lo inmejorable y luchar para conseguirlo. Esta es la forma de funcionar de nuestro cerebro. Pero con nuestras limitaciones y aquella frase que siempre acaba justificando nuestros hechos “cruda realidad, debemos mantener los pies en el suelo”… es imposible lograrlo.
¿Y si pudiéramos volar? ¿Y si esas limitaciones son no-natas, son inventadas y, válgame nuestra estupidez, creídas por todos nosotros? Dejemos, por un momento, de mantener los pies en el suelo y echemos a volar. Vamos a luchar por nuestras aspiraciones, por lo que queremos; tengamos delirios de grandeza y logrémoslos. Por un momento, por sólo un instante, dejemos de pensar en las consecuencias de nuestros actos, pongámonos como límite sólo y únicamente el presente en el que vivimos y… sólo por un instante, dejemos de pensar en el futuro que nos espera, en el pasado que tuvimos… en el que acostumbramos a aposentarnos y vivir. Dejemos ya la casa de la experiencia y lancémonos a vivir nuestra vida, la que creamos en cada momento y no la que ya hemos vivido.
En esta explosión de vitalidad, de energía, voluntad y buenas intenciones se esconde una parte oscura, oscura y no transparente, que no logro ver. Es esa parte que desconozco, aquellas mentes ajenas, los mundos paralelos al mío y tan, tan… tan diferentes. Es mi percepción del mundo y la suya, la vuestra. En todo esto hay una parte… una parte que desconozco y aunque conociera, hoy, no me apetece contaros.
10 de maig del 2011
Gritar en silencio
Gritar en silencio… gran tópico. Gritar en silencio significa que te pasa algo que no puedes contar? O significa que estás demasiado cansada para hacerlo? Puede que cuando usas esa expresión quieras trasmitir que tienes mucho dentro que no has logrado sacar nunca…
Yo, cuando grito en silencio, grito igual. Gritar en silencio, para mí, significa que grito yo, no sólo mi boca; gritar en silencio es cuando todo mi cuerpo chilla y nadie escucha. Porqué igual que si un árbol cae en medio del bosque y no hay nadie que lo escuche no podemos garantizar que haya hecho ruido, cuando yo grito en silencio nadie sabe que he gritado.
Yo, cuando grito en silencio, me transformo. Mis ojos se convierten en fuego, mis manos en tijeras, mis pelos en agujas infectadas y mis uñas en arpones. Mi piel arde, mis piernas echan a correr, mis pulmones duplican su rendimiento y mi metabolismo se altera. Se altera porqué mi corazón también grita, y cuando lo hace, se para.
Yo, cuando grito en silencio, enloquezco. Mi mente no domina mi cuerpo y no sé lo que me hago. Digo estupideces… o digo aquello que siempre he callado; por eso nadie me escucha, por eso gritar en silencio es inútil, por eso ya no grito… y muero.
Yo, cuando grito en silencio, grito igual. Gritar en silencio, para mí, significa que grito yo, no sólo mi boca; gritar en silencio es cuando todo mi cuerpo chilla y nadie escucha. Porqué igual que si un árbol cae en medio del bosque y no hay nadie que lo escuche no podemos garantizar que haya hecho ruido, cuando yo grito en silencio nadie sabe que he gritado.
Yo, cuando grito en silencio, me transformo. Mis ojos se convierten en fuego, mis manos en tijeras, mis pelos en agujas infectadas y mis uñas en arpones. Mi piel arde, mis piernas echan a correr, mis pulmones duplican su rendimiento y mi metabolismo se altera. Se altera porqué mi corazón también grita, y cuando lo hace, se para.
Yo, cuando grito en silencio, enloquezco. Mi mente no domina mi cuerpo y no sé lo que me hago. Digo estupideces… o digo aquello que siempre he callado; por eso nadie me escucha, por eso gritar en silencio es inútil, por eso ya no grito… y muero.
1 de maig del 2011
límites, rayas, fronteras.
Eres metódico. Sabes qué decir, qué hacer... qué estrategia utilizar en cada momento para ir a tocar la esencia de mi ser, para destruir aquello más preciado, para meter el dedo en la llaga, para tirar alcohol en las heridas, para que mi mundo tiemble. Sabes cuáles son los pilares, y sabes, o crees saber como destruirlos. Lo peor de todo es que no hay nada que te frene, que te limite, no dudas en utilizar tus métodos, aunque duelan, aunque tengan consecuencias, y aunque éstas sean perjudiciales para ti. Lo arrasas todo, destrozando cada pizca de lo que tocas... Te creía diferente, fui boba al creer en ti, lo sé, ahora lo sé.
Debemos poner límites, rayas, fronteras. Debemos marcar la diferencia: aquí sí, y allá no, justo hasta aquí. Dicen que nuestro celebro tiene una parte irracional y otra racional, pero hay veces que se diluyen y cuesta saber dónde estás. Yo te dejé ir, puse límites en el lugar incorrecto, rayas poco marcadas y fronteras no muy protegidas. Supongo que no supe marcar la diferencia, exponer hasta dónde podía llegar. Me imagino que tu celebro es racional e irracional a la vez, y que debía ser yo quién pusiera estas barreras para que no te perdieras en ti.
Sea como sea, culpa de quién sea y por el motivo que sea... es demasiado, ya. El límite es este, justo el que acabas de pasar, la raya que acabas de pisar, la frontera que ya has cruzado.
Debemos poner límites, rayas, fronteras. Debemos marcar la diferencia: aquí sí, y allá no, justo hasta aquí. Dicen que nuestro celebro tiene una parte irracional y otra racional, pero hay veces que se diluyen y cuesta saber dónde estás. Yo te dejé ir, puse límites en el lugar incorrecto, rayas poco marcadas y fronteras no muy protegidas. Supongo que no supe marcar la diferencia, exponer hasta dónde podía llegar. Me imagino que tu celebro es racional e irracional a la vez, y que debía ser yo quién pusiera estas barreras para que no te perdieras en ti.
Sea como sea, culpa de quién sea y por el motivo que sea... es demasiado, ya. El límite es este, justo el que acabas de pasar, la raya que acabas de pisar, la frontera que ya has cruzado.
15 d’abril del 2011
Tinc ganes de volerte, de desitjar-te, de confiar en tu, de que m'agradis
Tinc ganes d’estar amb tu, de tocar-te, de treure’t “ la sonrisita” que et surt els dies sensibles quan m’apodero del teu coll. Tinc ganes de resseguir-te tot el cos amb les mans, sense saltar-me cap punt. Fer-te meu i ser una mica teva. Ganes de compartir el meu temps amb tu, de fer-te feliç, d’estimar-te, de fer-te l’amor… Tinc ganes de que tot vagi bé, de que tot ens vagi bé, ho mereixem. Tinc ganes de tú.
Vull passar dies al teu costat, dies sencers, amb tot el que això comporta: despertar-me al teu costat i que el primer que olori sigui la teva essència, que el primer que vegi sigui el teu cos, que el primer que noti siguin les teves mans rodejant-me, que el primer que senti sigui un “bon dia amor” amb la veu més tendre que mai ningú pugui imaginar. Vull passar tot el matí al llit, amb tu, sense fer res... un matí nostre, on amb la presència n’hi hagi prou. Vull que dinem (o no) i que anem al cine, a la platja, a algun parc, als bunkers, a veure bàsquet... a la fi del món, si fa falta. Vull que anem on tu vulguis anar, o on ens porti el vent. Vull anar allà on tu i jo siguem el més important o, encara millor, allà on l’únic que realment importa som nosaltres; allà on no importi quin és el lloc, sinó les persones que l’ocupen. Vull anar a l’infinit, si és al teu costat. Et vull a tu.
Desitjo abraçar-te per sempre, tot i saber que res és etern. Desitjo que siguis feliç, i que ho aconsegueixis al meu costat. Desitjo que comptis amb mi, que siguis conscient de que hi sóc, sempre, on sigui, pel que necessitis. Et desitjo a tu, amb tot el que això implica.
Confio en la nostra relació, en el que hem format. Confio en la teva capacitat per fer-me feliç. Confio en els sentiments, quan sóc a prop teu. Ells em xiuxiuegen a l’orella que m’estimes i em cuidaràs. Ho diuen fluixet, per por a equivocar-se, però el meu cor és fort, i al teu costat, feliç. Confio en el que dius, per la sinceritat que hem demostrat els dos, així que confiaré en el que sento, per fluixet que ho digui. Confio en tu.
M’agrada estar amb tu. M’agrada que em miris, i que em toquis. M’agrada sentir-me com em fas sentir, que el meu cos s’estremeixi per un simple petó, o que l’hipnotització del teu aroma m’apropi a tu. M’agrada que m’agradis, perquè en el fons, el que m’agrada ets tu.
Vull passar dies al teu costat, dies sencers, amb tot el que això comporta: despertar-me al teu costat i que el primer que olori sigui la teva essència, que el primer que vegi sigui el teu cos, que el primer que noti siguin les teves mans rodejant-me, que el primer que senti sigui un “bon dia amor” amb la veu més tendre que mai ningú pugui imaginar. Vull passar tot el matí al llit, amb tu, sense fer res... un matí nostre, on amb la presència n’hi hagi prou. Vull que dinem (o no) i que anem al cine, a la platja, a algun parc, als bunkers, a veure bàsquet... a la fi del món, si fa falta. Vull que anem on tu vulguis anar, o on ens porti el vent. Vull anar allà on tu i jo siguem el més important o, encara millor, allà on l’únic que realment importa som nosaltres; allà on no importi quin és el lloc, sinó les persones que l’ocupen. Vull anar a l’infinit, si és al teu costat. Et vull a tu.
Desitjo abraçar-te per sempre, tot i saber que res és etern. Desitjo que siguis feliç, i que ho aconsegueixis al meu costat. Desitjo que comptis amb mi, que siguis conscient de que hi sóc, sempre, on sigui, pel que necessitis. Et desitjo a tu, amb tot el que això implica.
Confio en la nostra relació, en el que hem format. Confio en la teva capacitat per fer-me feliç. Confio en els sentiments, quan sóc a prop teu. Ells em xiuxiuegen a l’orella que m’estimes i em cuidaràs. Ho diuen fluixet, per por a equivocar-se, però el meu cor és fort, i al teu costat, feliç. Confio en el que dius, per la sinceritat que hem demostrat els dos, així que confiaré en el que sento, per fluixet que ho digui. Confio en tu.
M’agrada estar amb tu. M’agrada que em miris, i que em toquis. M’agrada sentir-me com em fas sentir, que el meu cos s’estremeixi per un simple petó, o que l’hipnotització del teu aroma m’apropi a tu. M’agrada que m’agradis, perquè en el fons, el que m’agrada ets tu.
8 d’abril del 2011
Ell i jo
Reenlentitzo el meu pas per no compartir ni l'aire, i ell ho fa en la mateixa mesura que jo. Ambdós ens transfrormem en tortugues incompreses, perquè allò que ens ofusca no és la lentitud del temps, sinó la rapidesa amb la qual dos éssers de la mateixa especie s'allunyen estant tan aprop.
Ell i jo (i mai nosaltres)formem un pack inestable, fràgil,dèbil, imperfecte, quebradís. Som una ànima perduda i sense ganes de buscar-se, i una altra en plena recerca i al principi de trobar-se. Ell és el voler i jo sóc la manera de no poder, ell la persistència i jo la paciència, però aquesta última té un límit. Ell i jo som l'aigua que mai acaba i la pica que sempre vessa. La frustració intolerada i la negació eterna sense ser compresa.
De fet, ell i jo no som, perquè no podem ser.
Ell i jo (i mai nosaltres)formem un pack inestable, fràgil,dèbil, imperfecte, quebradís. Som una ànima perduda i sense ganes de buscar-se, i una altra en plena recerca i al principi de trobar-se. Ell és el voler i jo sóc la manera de no poder, ell la persistència i jo la paciència, però aquesta última té un límit. Ell i jo som l'aigua que mai acaba i la pica que sempre vessa. La frustració intolerada i la negació eterna sense ser compresa.
De fet, ell i jo no som, perquè no podem ser.
4 d’abril del 2011
Te he querido
Te he querido, aunque no te lo creas… te he querido. Sabes que no podía irme sin despedirme, así que aquí estoy, pidiendo perdón por todo aquello que sé que no lo tiene. Necesito que me leas, que me escuches pero sobretodo, necesito que me entiendas.
Te he regalado mi libreta. Sí, la famosa libreta. Espero que no me juzgues por todo lo que he escrito, por las palabras salidas del infierno. Sabes, y te confirmo ahora y aquí, que no es cierto. ¿Sabes? Podemos llegar a pensar cosas terribles cuando estamos inmersos en la rabia. La ira puede sacar deseos indeseables, sentimientos horribles… Yo sólo necesitaba sacar todo esto que tenia dentro, y me refugié en mi libreta para que no me tomaran por loco, aunque no lo conseguí.
Los momentos de cordura son los más duros. Cuando ves el daño que haces a la gente que te quiere, y no sabes cómo remediarlo. Y lo peor de todo es cuando te das cuenta que volverás a hacerlo. No sabes lo duro que es sentirse impotente y no encontrar solución a una espiral oscura de la cual no logras salir, por mucho que lo anheles.
Decidí olvidarte, pero al minuto se me olvidó. Decidí odiarte, y al día siguiente, al verte, fue imposible mantener este sentimiento. Decidí desaparecer… pero no pude. Ahora me doy cuenta de que te he hecho daño, y lo siento… de verdad que lo siento.
También te he dejado un collar con un corazón. Tiene una llave y dentro, hay algo que tienes que ver. Siempre he querido ser importante para alguien, tanto como para que me lleven siempre consigo. Sé que para ti soy importante, aunque en el mal sentido de la palabra. De todos modos, no tengo otra que conformarme y aprovecharlo. Te conozco, y sé que no te lo quitarás de encima y, además, estoy seguro que cuando te pregunten por él, por quién te lo regaló, una leve sonrisa rozará tus labios y soltarás una frase del estilo “alguien importante”.
He sido egoísta, lo sé; pero no era yo, créeme. He dicho barbaridades sobre ti y sobre él, barbaridades que mi locura hacía que sintiera muy adentro. Te he fastidiado más de un año, y puede que haya provocado más de una discusión entre tú y los tuyos. Perdóname, o perdónale a él.
Se ha ido un rato, y no sé cuándo va a volver. Eso provoca mis reflexiones y llego a una simple conclusión: no quiero hacer más daño. Y ya no sólo por los demás, no solo por ti; incluso lo hago por mí. No puedo soportarlo más y, aunque tú te vayas, sé que tarde o temprano habría otra, así que debo hacer algo. No puedo permitir martirizar a más gente, no puedo permitir martirizarme más. Me voy, me voy porqué no sé cuándo volverá, porqué sé y comprendo que tu nunca estarás (aunque nunca te hayas ido), y yo no puedo vivir siendo otro.
Me despido de ti, de los demás ya te encargarás tu. Sé que sabrás qué decirles.
Llévame siempre contigo, yo te llevo conmigo.
Te he regalado mi libreta. Sí, la famosa libreta. Espero que no me juzgues por todo lo que he escrito, por las palabras salidas del infierno. Sabes, y te confirmo ahora y aquí, que no es cierto. ¿Sabes? Podemos llegar a pensar cosas terribles cuando estamos inmersos en la rabia. La ira puede sacar deseos indeseables, sentimientos horribles… Yo sólo necesitaba sacar todo esto que tenia dentro, y me refugié en mi libreta para que no me tomaran por loco, aunque no lo conseguí.
Los momentos de cordura son los más duros. Cuando ves el daño que haces a la gente que te quiere, y no sabes cómo remediarlo. Y lo peor de todo es cuando te das cuenta que volverás a hacerlo. No sabes lo duro que es sentirse impotente y no encontrar solución a una espiral oscura de la cual no logras salir, por mucho que lo anheles.
Decidí olvidarte, pero al minuto se me olvidó. Decidí odiarte, y al día siguiente, al verte, fue imposible mantener este sentimiento. Decidí desaparecer… pero no pude. Ahora me doy cuenta de que te he hecho daño, y lo siento… de verdad que lo siento.
También te he dejado un collar con un corazón. Tiene una llave y dentro, hay algo que tienes que ver. Siempre he querido ser importante para alguien, tanto como para que me lleven siempre consigo. Sé que para ti soy importante, aunque en el mal sentido de la palabra. De todos modos, no tengo otra que conformarme y aprovecharlo. Te conozco, y sé que no te lo quitarás de encima y, además, estoy seguro que cuando te pregunten por él, por quién te lo regaló, una leve sonrisa rozará tus labios y soltarás una frase del estilo “alguien importante”.
He sido egoísta, lo sé; pero no era yo, créeme. He dicho barbaridades sobre ti y sobre él, barbaridades que mi locura hacía que sintiera muy adentro. Te he fastidiado más de un año, y puede que haya provocado más de una discusión entre tú y los tuyos. Perdóname, o perdónale a él.
Se ha ido un rato, y no sé cuándo va a volver. Eso provoca mis reflexiones y llego a una simple conclusión: no quiero hacer más daño. Y ya no sólo por los demás, no solo por ti; incluso lo hago por mí. No puedo soportarlo más y, aunque tú te vayas, sé que tarde o temprano habría otra, así que debo hacer algo. No puedo permitir martirizar a más gente, no puedo permitir martirizarme más. Me voy, me voy porqué no sé cuándo volverá, porqué sé y comprendo que tu nunca estarás (aunque nunca te hayas ido), y yo no puedo vivir siendo otro.
Me despido de ti, de los demás ya te encargarás tu. Sé que sabrás qué decirles.
Llévame siempre contigo, yo te llevo conmigo.
28 de març del 2011
Historias sin acabar
Creía fervientemente en aquella frase que escuchó una vez: "los finales felices son historias sin acabar". Es por este motivo que dejaba siempre sus historias colgando en alguna dimensión que, algún día, volvería a visitar... o no.
El eterno miedo a echar de menos le impedía tomar ese tipo de decisiones. Poner puntos y finales, e incluso le suponía un esfuerzo poner puntos y a parte.
No quería echar de menos dejarse ir de la mano en cada farola por no ponerse de acuerdo al elegir el camino, o que él la ahogara al intentar quitarle la bufanda para poder hacer suyo su cuello. No quería echar en falta estirarse en su cama para fundirse en un abrazo, ni los besos por las mañanas. No, no quería tener que sufrir la ausencia de sus mimos, de los almuerzos por las mañanas, de los mensajes o de su sonrisa... aquella que sólo había visto cuando estaban a solas.
Era egoísta y ella lo sabía; necesitaba ausentarse, dejarle por un tiempo, ser libre y no depender de él. Necesitaba estar sola, hacer las cosas sin tener que tenerle en cuenta, tomar decisiones y no tener que consultar. Lo necesitaba en el mismo grado que no lo quería, porqué le quería a él.
El eterno miedo a echar de menos le impedía tomar ese tipo de decisiones. Poner puntos y finales, e incluso le suponía un esfuerzo poner puntos y a parte.
No quería echar de menos dejarse ir de la mano en cada farola por no ponerse de acuerdo al elegir el camino, o que él la ahogara al intentar quitarle la bufanda para poder hacer suyo su cuello. No quería echar en falta estirarse en su cama para fundirse en un abrazo, ni los besos por las mañanas. No, no quería tener que sufrir la ausencia de sus mimos, de los almuerzos por las mañanas, de los mensajes o de su sonrisa... aquella que sólo había visto cuando estaban a solas.
Era egoísta y ella lo sabía; necesitaba ausentarse, dejarle por un tiempo, ser libre y no depender de él. Necesitaba estar sola, hacer las cosas sin tener que tenerle en cuenta, tomar decisiones y no tener que consultar. Lo necesitaba en el mismo grado que no lo quería, porqué le quería a él.
21 de març del 2011
Querer no siempre es poder...
"Tranquila que me olvido de tí.
15 de maig de 2010 13:51"
Puede que, en realidad, no lo hayas deseado con demasiada fuerza; puede que, en el fondo, nunca lo hayas deseado, ni si quiera un poco.
15 de maig de 2010 13:51"
Puede que, en realidad, no lo hayas deseado con demasiada fuerza; puede que, en el fondo, nunca lo hayas deseado, ni si quiera un poco.
4 de març del 2011
Eres amor constante
Eres amor constante. Aquella vela apagada que sigue protegiéndome del frío. Aquél amor que nunca tuve y siempre quise, aquél que el miedo, la inocencia y la sensatez no me dejaron disfrutar del todo, aquél que rocé con la punta de los dedos, que tuve en mis manos y dejé escapar. Eres todo lo que quise: ternura, sonrisas y un niño cuando lo necesito; madurez, inteligencia y razón cuando me conviene; pasión, sentimiento y corazón, siempre.
No quisimos entregarnos. No arriesgamos y perdimos, nos perdimos. Aquella parte de mí sigue viva en algún lugar del universo. Puede que esté en ti, en cada uno de tus latidos. Puede que sean éstos los que la mantengan viva y cuando el tic-tac de tu corazón deje de sonar, esa parte de mí morirá, un pedacito de mi alma se irá contigo.
No quise parar de quererte nunca. Aprendí a vivir contigo, convenciéndome de que lo que dijimos seguía siendo cierto. Me convencí de que si el 2c1m (es decir, nuestro amor) era mutuo, siempre me querrías de una forma especial; nunca como una amiga, jamás como una novia… lo nuestro es diferente. Las etiquetas no sirven, las palabras no alcanzan el nivel, no expresan lo que llegamos a sentir, no dicen lo que queremos contar.
No te engaño si te digo que eres el hombre que más he querido. Puede que no siempre sea así, pero si que serás siempre aquella historia especial, perfecta dentro de su imperfección. Mi cabeza no se explica lo que he llegado a sentir, incluso mi corazón, a veces, duda. Pero no me miento, sé que es tan cierto como que tú y yo estamos vivos, y que sólo cuando una de las dos premisas deje de ser verdadera, dejará de serlo la otra. Dicen que los finales felices son historias sin acabar, puede que sea por ello que la nuestra aún sea feliz.
Mi mirada es de fuego y mi cuerpo de cera. Por eso nuestros cuerpos insisten en permanecer separados, tienen miedo a fundirse en uno y dejar de ser solos, para ser juntos. Eres la cadena invisible que me ata a la vida, aquella que usaré siempre para reconstruir mi corazón cuando caiga en pedacitos. Eres la manera de seguir creyendo en el amor.
Y lo peor de todo esto (o lo mejor), es que mi cordura también te quiere, te acepta y te respeta. Que quiero cada uno de tus defectos tal como son, y que no intento cambiarlos. Una vez me dijiste que nadie puede cambiar la manera de ser de alguien, que sólo puede mejorarla. Yo sólo quiero que la compartas conmigo.
No te idolatro, te admiro; no te adoro, te respeto; no te deseo, te quiero. O puede que lo haga todo a la vez. Eres amor constante, con todo lo que esto conlleva.
No quisimos entregarnos. No arriesgamos y perdimos, nos perdimos. Aquella parte de mí sigue viva en algún lugar del universo. Puede que esté en ti, en cada uno de tus latidos. Puede que sean éstos los que la mantengan viva y cuando el tic-tac de tu corazón deje de sonar, esa parte de mí morirá, un pedacito de mi alma se irá contigo.
No quise parar de quererte nunca. Aprendí a vivir contigo, convenciéndome de que lo que dijimos seguía siendo cierto. Me convencí de que si el 2c1m (es decir, nuestro amor) era mutuo, siempre me querrías de una forma especial; nunca como una amiga, jamás como una novia… lo nuestro es diferente. Las etiquetas no sirven, las palabras no alcanzan el nivel, no expresan lo que llegamos a sentir, no dicen lo que queremos contar.
No te engaño si te digo que eres el hombre que más he querido. Puede que no siempre sea así, pero si que serás siempre aquella historia especial, perfecta dentro de su imperfección. Mi cabeza no se explica lo que he llegado a sentir, incluso mi corazón, a veces, duda. Pero no me miento, sé que es tan cierto como que tú y yo estamos vivos, y que sólo cuando una de las dos premisas deje de ser verdadera, dejará de serlo la otra. Dicen que los finales felices son historias sin acabar, puede que sea por ello que la nuestra aún sea feliz.
Mi mirada es de fuego y mi cuerpo de cera. Por eso nuestros cuerpos insisten en permanecer separados, tienen miedo a fundirse en uno y dejar de ser solos, para ser juntos. Eres la cadena invisible que me ata a la vida, aquella que usaré siempre para reconstruir mi corazón cuando caiga en pedacitos. Eres la manera de seguir creyendo en el amor.
Y lo peor de todo esto (o lo mejor), es que mi cordura también te quiere, te acepta y te respeta. Que quiero cada uno de tus defectos tal como son, y que no intento cambiarlos. Una vez me dijiste que nadie puede cambiar la manera de ser de alguien, que sólo puede mejorarla. Yo sólo quiero que la compartas conmigo.
No te idolatro, te admiro; no te adoro, te respeto; no te deseo, te quiero. O puede que lo haga todo a la vez. Eres amor constante, con todo lo que esto conlleva.
19 de febrer del 2011
Dos ànimes
Dos ànimes avorrides dins la mateixa ciutat. Dos cors que s’estimen separats pel pitjor enemic de l’home… Dos persones, soles, sense poder fer-se companyia mentre no deixen de desitjar-ho.
Trobar moments és difícil, el seu és un secret que, si sortís a la llum, podria ser penat civilment; a ells, però, no els sembla que estiguin fent res dolent. Estimar-se no hauria de poder estar castigat.
S’allunyen dels estereotips, dels prototips, del que està establert, d’allò comú. Es separen de la societat fent allò que és mal vist, traspassen el temps i sobrevolen el món creant el seu propi.
Ara són lluny, però han arribat a estar tan a prop l’un de l’altre… Mitges nits d’aquelles màgiques, d’aquelles que quan et despertes al matí, està establert que ho siguin. Un 5 de gener a la nit, un dia qualsevol a Montjuic, una nit sencera al seu llit.
Trobar moments és difícil, el seu és un secret que, si sortís a la llum, podria ser penat civilment; a ells, però, no els sembla que estiguin fent res dolent. Estimar-se no hauria de poder estar castigat.
S’allunyen dels estereotips, dels prototips, del que està establert, d’allò comú. Es separen de la societat fent allò que és mal vist, traspassen el temps i sobrevolen el món creant el seu propi.
Ara són lluny, però han arribat a estar tan a prop l’un de l’altre… Mitges nits d’aquelles màgiques, d’aquelles que quan et despertes al matí, està establert que ho siguin. Un 5 de gener a la nit, un dia qualsevol a Montjuic, una nit sencera al seu llit.
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