Las palabras les traicionan, tanto las escritas y meditadas como las dichas espontáneamente. Siempre se quedan en un intento de encontrar adjetivos, frases, detalles que hagan salir a la luz su esencia. La meditación traiciona porqué aquello es algo irracional, y la espontaneidad miente porqué no hay palabra que fluya en nuestro cerebro capaz de indicar, ni por asomo, lo que se siente estando en él.
Las imágenes también traicionan. La luz, los colores, el contraste, la profundidad, las diferentes horas del día... Una imagen sólo capta un momento, un recuadro, un trozo de toda aquella inmensidad.
Hoy... algo me pedía que traicionara ese sitio para dar a conocer los de su especie. Todo lo que pueda contaros o enseñaros será una mentira, una milésima parte de todo aquello, así que dejadme mentiros para que entendáis, solo un poquito, su grandeza...
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada