Hoy no va sobre mí. Hoy va sobre todo aquello que no puedo controlar, sobre todo aquello que no está en mis manos, aquello que no puedo decidir ni cambiar.
Hoy va sobre delirios de grandeza, sobre un mundo externo al cual yo no pertenezco. Hoy, va sobre aquello que no es mi mundo, sobre todo lo que está alrededor, aquello que no es mío y ni si quiera quiero que lo sea.
Hablamos de mentiras y verdades, de imaginaciones, de cosas reales, de locuras caducadas. De mentes ajenas, pensamientos tontos y emociones salteadas. Hablamos de todo aquello que no sé, lo que me faltó por aprender, y de aquello que nunca aprenderé.
No sé cómo hablar de lo que no conozco, por ello me cuesta el triple actuar ante ello. Existen ciertas situaciones en las cuales lo único real, la única condición que realmente conocemos somos nosotros mismos y, todo lo demás, es un mundo aparte, inaccesible e incognoscible.
Hoy… hoy quiero hablar de esos mundos, de los mundos que no son el mío y me cuesta comprender. Con ojos de los demás, e incluso con los míos dentro de unos años, el mundo cambia, se transforma o lo transformamos por completo. Un acto conmovedor puede convertirse en algo vulgar e indeseable. Dar la última de las piezas de fruta que tú habías empezado y te apetecía acabar a tu querido, por el simple hecho de ser la última y deseada por él. Un hecho conmovedor, dulce y bonito. “Un día, hasta me dio una fruta mordisqueada”
Si nuestros ojos satisfacen por completo aquello que nos conviene, debemos desconfiar de lo que vemos, o ser conscientes de que tenemos que ser consecuentes con los mundos que creamos, luego nos tocará vivir en ellos. Necesitamos idealizar nuestro mundo, crear en nuestra mente aquello que se acercaría a lo inmejorable y luchar para conseguirlo. Esta es la forma de funcionar de nuestro cerebro. Pero con nuestras limitaciones y aquella frase que siempre acaba justificando nuestros hechos “cruda realidad, debemos mantener los pies en el suelo”… es imposible lograrlo.
¿Y si pudiéramos volar? ¿Y si esas limitaciones son no-natas, son inventadas y, válgame nuestra estupidez, creídas por todos nosotros? Dejemos, por un momento, de mantener los pies en el suelo y echemos a volar. Vamos a luchar por nuestras aspiraciones, por lo que queremos; tengamos delirios de grandeza y logrémoslos. Por un momento, por sólo un instante, dejemos de pensar en las consecuencias de nuestros actos, pongámonos como límite sólo y únicamente el presente en el que vivimos y… sólo por un instante, dejemos de pensar en el futuro que nos espera, en el pasado que tuvimos… en el que acostumbramos a aposentarnos y vivir. Dejemos ya la casa de la experiencia y lancémonos a vivir nuestra vida, la que creamos en cada momento y no la que ya hemos vivido.
En esta explosión de vitalidad, de energía, voluntad y buenas intenciones se esconde una parte oscura, oscura y no transparente, que no logro ver. Es esa parte que desconozco, aquellas mentes ajenas, los mundos paralelos al mío y tan, tan… tan diferentes. Es mi percepción del mundo y la suya, la vuestra. En todo esto hay una parte… una parte que desconozco y aunque conociera, hoy, no me apetece contaros.
30 de maig del 2011
10 de maig del 2011
Gritar en silencio
Gritar en silencio… gran tópico. Gritar en silencio significa que te pasa algo que no puedes contar? O significa que estás demasiado cansada para hacerlo? Puede que cuando usas esa expresión quieras trasmitir que tienes mucho dentro que no has logrado sacar nunca…
Yo, cuando grito en silencio, grito igual. Gritar en silencio, para mí, significa que grito yo, no sólo mi boca; gritar en silencio es cuando todo mi cuerpo chilla y nadie escucha. Porqué igual que si un árbol cae en medio del bosque y no hay nadie que lo escuche no podemos garantizar que haya hecho ruido, cuando yo grito en silencio nadie sabe que he gritado.
Yo, cuando grito en silencio, me transformo. Mis ojos se convierten en fuego, mis manos en tijeras, mis pelos en agujas infectadas y mis uñas en arpones. Mi piel arde, mis piernas echan a correr, mis pulmones duplican su rendimiento y mi metabolismo se altera. Se altera porqué mi corazón también grita, y cuando lo hace, se para.
Yo, cuando grito en silencio, enloquezco. Mi mente no domina mi cuerpo y no sé lo que me hago. Digo estupideces… o digo aquello que siempre he callado; por eso nadie me escucha, por eso gritar en silencio es inútil, por eso ya no grito… y muero.
Yo, cuando grito en silencio, grito igual. Gritar en silencio, para mí, significa que grito yo, no sólo mi boca; gritar en silencio es cuando todo mi cuerpo chilla y nadie escucha. Porqué igual que si un árbol cae en medio del bosque y no hay nadie que lo escuche no podemos garantizar que haya hecho ruido, cuando yo grito en silencio nadie sabe que he gritado.
Yo, cuando grito en silencio, me transformo. Mis ojos se convierten en fuego, mis manos en tijeras, mis pelos en agujas infectadas y mis uñas en arpones. Mi piel arde, mis piernas echan a correr, mis pulmones duplican su rendimiento y mi metabolismo se altera. Se altera porqué mi corazón también grita, y cuando lo hace, se para.
Yo, cuando grito en silencio, enloquezco. Mi mente no domina mi cuerpo y no sé lo que me hago. Digo estupideces… o digo aquello que siempre he callado; por eso nadie me escucha, por eso gritar en silencio es inútil, por eso ya no grito… y muero.
1 de maig del 2011
límites, rayas, fronteras.
Eres metódico. Sabes qué decir, qué hacer... qué estrategia utilizar en cada momento para ir a tocar la esencia de mi ser, para destruir aquello más preciado, para meter el dedo en la llaga, para tirar alcohol en las heridas, para que mi mundo tiemble. Sabes cuáles son los pilares, y sabes, o crees saber como destruirlos. Lo peor de todo es que no hay nada que te frene, que te limite, no dudas en utilizar tus métodos, aunque duelan, aunque tengan consecuencias, y aunque éstas sean perjudiciales para ti. Lo arrasas todo, destrozando cada pizca de lo que tocas... Te creía diferente, fui boba al creer en ti, lo sé, ahora lo sé.
Debemos poner límites, rayas, fronteras. Debemos marcar la diferencia: aquí sí, y allá no, justo hasta aquí. Dicen que nuestro celebro tiene una parte irracional y otra racional, pero hay veces que se diluyen y cuesta saber dónde estás. Yo te dejé ir, puse límites en el lugar incorrecto, rayas poco marcadas y fronteras no muy protegidas. Supongo que no supe marcar la diferencia, exponer hasta dónde podía llegar. Me imagino que tu celebro es racional e irracional a la vez, y que debía ser yo quién pusiera estas barreras para que no te perdieras en ti.
Sea como sea, culpa de quién sea y por el motivo que sea... es demasiado, ya. El límite es este, justo el que acabas de pasar, la raya que acabas de pisar, la frontera que ya has cruzado.
Debemos poner límites, rayas, fronteras. Debemos marcar la diferencia: aquí sí, y allá no, justo hasta aquí. Dicen que nuestro celebro tiene una parte irracional y otra racional, pero hay veces que se diluyen y cuesta saber dónde estás. Yo te dejé ir, puse límites en el lugar incorrecto, rayas poco marcadas y fronteras no muy protegidas. Supongo que no supe marcar la diferencia, exponer hasta dónde podía llegar. Me imagino que tu celebro es racional e irracional a la vez, y que debía ser yo quién pusiera estas barreras para que no te perdieras en ti.
Sea como sea, culpa de quién sea y por el motivo que sea... es demasiado, ya. El límite es este, justo el que acabas de pasar, la raya que acabas de pisar, la frontera que ya has cruzado.
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