4 de juliol del 2011

Sentimiento absurdo

Me paraliza, y me convierte en incapaz. Mi corazón se acelera, mis músculos tiemblan y mi respiración se altera. Sólo puedo llevar a cabo aquellas tareas rutinarias y mecánicas: andar, respirar, tener la vista al frente... e incluso esto me cuesta.

Mi mente se para. Las conexiones no van, no funcionan. Lo intento con el cable azul, y con el amarillo, incluso me invento uno de verde por si acaso, pero no sirve; acabo probando con el rojo por desesperación y, como intuía, exploto. No sé como lo hace pero lo consigue, y me fastidia... y este fastidio hace que mi mente aún sea más incapaz. Sigo andando, no me detengo. Me gustaría contestarle algo como...: "¿A caso la crees inmerecida?", o "Después de llamarme putita de los cojones, ¿qué esperabas?" o miles de respuestas que en ese momento era incapaz de pronunciar.

¿Miedo? no me gustaría llamarlo así, no creo que sea eso. Puede que simplemente, tenga el poder de desestabilizarme o, peor aun, que se lo haya dado yo y ahora no sepa cómo quitárselo.

Se me nota, se me nota y la gente pregunta. Se me ha borrado la sonrisa, me la ha borrado él, siempre lo hace. Mi mirada no es penetrante, se ha vaciado. Se me nota la angustia y el nerviosismo, no estoy, mi mente no está.

Siempre esperaré el final, siempre esperaré que te vayas y no vuelvas jamás. No es odio, nunca lo ha sido. Si te odiara supongo que no me afectarías; aunque tampoco te quiero... es una especie de sentimiento absurdo que no sé definir, y dudo aprender a hacerlo algún día. Nunca podré sentirme orgullosa de esta historia, he sido vulnerable, débil e indecisa. He visto aquella parte de mi que no me gusta, aquella que no me ha dejado superar todo esto. Sé que no lo he hecho bien, pero dicen que aquél que hace lo que puede, no está obligado a más.