27 de setembre del 2011

Son los pequeños detalles

Esa mano en la rodilla en señal de apollo. Los ruiditos de nuestras barrigas en los momentos más oportunos. El desequilibrio de cada beso. El placer de rascarme con su barba y quitarme todo lo que sobra en mí. Disfrutar petando los granitos que le salen al afeitarse y poder sanar el dolor con un beso. Tener su espalda para mi, recorrerle el cuerpo con la yema de los dedos y conseguir que todo él se estremezca. Todos los viajes del sofá a la cama y su manera de quitarme el pelo de la cara.

Las noches a su lado, su romanticismo y su encanto en sus momentos de "moñería". La manera que tiene de envolverme en sus brazos, en su cuerpo. Su mirada cuando sé que cualquier palabra queda pequeña por lo que quiere contarme y sus palabras que, aunque "solo sean eso", salen de lo más profundo de su corazón. Sus ganas de verme feliz. Su negatividad y agobio por todo, seguido de un abrazo agradeciendo que siga allí, percatándose de que no todo es tan malo.

Su corazón latiendo detrás de mi oído. Los abrazos entre sábanas. Los besos (a pesar del tiempo de antigüedad) en los semáforos en rojo, o en las escaleras mecánicas. La ausencia, algunas veces, de tiempo para seguir compartiendo los de las últimas filas. Los sueños de pisos imposibles con balcones inexistentes y almuerzos deseados. Las ambiciones de cada uno y su manera de contar conmigo. Nuestras discrepancias y los besos reconciliadores. El recuerdo de nuestro primer beso, de nuestra primera vez. Las mañanas por el barrio, las tardes en el mar y las noches de fuegos de artificio. Los partidos del uno y del otro, y nuestra pasión por un mismo deporte.

Él y todo lo vivido. Yo y todo lo que queda por vivir. Nosotros y nuestros planes. Mis ganas de seguir gracias a cada detalle; su valor por aguantarme y por querer (aun sabiendo como soy) mantenerse a mi lado para regalarme mucho más. Son los pequeños detalles, los buenos por buenos, y los malos por poder convertirlos en buenos, que hacen que le quiera cada día un poco más, si es que eso del querer puede mesurarse.

1 comentari:

D.R. Seibert. ha dit...

Emocionant, tendre i real. M'has fet reviure sensacions, que de vegades semblo haver oblidat... Aquestes són les poques coses que fan tan gran aquesta vida que tenim (que jo no penso que sigui tan curta com diuen, només s'ha de saber aprofitar-la).

Un gust llegir-te. Una felicitat enorme saber que penses això i què, d'alguna manera o un altre, estàs bé. I preciosa la foto, clar.

Maquissim tot plegat, vaja. :)