Los sentimientos fluyen, las emociones chocan al estar concentradas dentro de un espacio tan diminuto como el corazón. El esfuerzo se vuelve agotador, cuesta mantener todo esto dentro mío sintiendo que en cada latido puede explotar. Es difícil mantener la irracionalidad al margen, no dejar que invada tu mente, igual que lo ha hecho con el corazón, y que todo tienda al caos.
Contrariedades, polos opuestos que, a la vez, forman parte del mismo bando.
Tengo ganas de querer, de demostrar. Quiero que aquellos que lo merecen, se sientan importantes y especiales, y pienso luchar por ello. Habitan en mi la ilusión, la energía… tanta como para no dormir en tres días, comprando regalos al amor, y dándoselos a los merecedores de éste. Se apoderan de mi la pasión, el deseo y la lujuria, y las ganas de vivir están presentes en cada segundo. Me siento al límite, estoy en éxtasi, el corazón me bombardea sangre a todo gas, mi estómago siente un cosquilleo que me pone los pelos de punta, y hace que mi cuerpo se estremezca. Estoy en el límite cuando, de repente, no puedo más. Exploto. Se desvanecen las emociones, los sentimientos, las ganas, el deseo… se difuminan el amor y la alegría. Me vuelvo apática, indiferente, ausente… Estoy en la exageración de la normalidad, de la neutralidad, de la nada. Ya no siento, ya no disfruto, ya no sufro… ya no vivo.
14 d’agost del 2010
5 d’agost del 2010
Basta de imágenes

Cerrar los ojos y dejar paso a lo demás. Estoy harta de ver; quiero notar, quiero sentir, quiero vivirlo y que el recuerdo no sea una imagen.
Su piel, su barriguita…, ese lunar debajo de la mandíbula que parece gritar “bésame!” cada vez que me percato de su presencia. Su cuerpo, su constitución, su cara recién afeitada de la cuál mi piel no puede separarse. Sus abrazos, la manera con la que sus brazos me rodean, envolviendo así mi corazón. Esos... “mío/a”, que sólo él y yo logramos entender sin malinterpretar.
Su boca, sus labios; el sabor de sus besos las mañanas de exámenes, ese café cargado de energía que me despierta incluso a mí. Todos los detalles alimenticios, las golosinas compartidas, los mordiscos pegados…
Su voz, penetrante, contundente. A veces puede confundirse con lo desagradable, eso es culpa del volumen. La vibración de las cuerdas vocales debe ser suave, deslizante… Es entonces cuando llega a mis oídos acariciando el tímpano, el celebro, y el corazón. Sus susurros, sus palabras de corazón, la voz que emite en medio de los abrazos, la manera de convertir sus más sinceros pensamientos en palabras, haciendo que no se quede sólo en eso.
Su olor... me desquicia, me enloquece, me inspira y me mata. Me invade y me absorbe, me hipnotiza, me posee y me atrae. Me atrae de tal manera, que es imposible separarme de él. Es imán y yo soy el polo opuesto. Las fuerzas de atracción son máximas, por su piel, por sus labios, por su voz, por su olor.
Y es eso lo que quiero recordar, no sólo su rostro… quiero acordarme de lo que provoca su presencia en mí, de su esencia, de él y lo que ha conllevado en mi vida.
Subscriure's a:
Missatges (Atom)