5 d’agost del 2010

Basta de imágenes


Cerrar los ojos y dejar paso a lo demás. Estoy harta de ver; quiero notar, quiero sentir, quiero vivirlo y que el recuerdo no sea una imagen.
Su piel, su barriguita…, ese lunar debajo de la mandíbula que parece gritar “bésame!” cada vez que me percato de su presencia. Su cuerpo, su constitución, su cara recién afeitada de la cuál mi piel no puede separarse. Sus abrazos, la manera con la que sus brazos me rodean, envolviendo así mi corazón. Esos... “mío/a”, que sólo él y yo logramos entender sin malinterpretar.
Su boca, sus labios; el sabor de sus besos las mañanas de exámenes, ese café cargado de energía que me despierta incluso a mí. Todos los detalles alimenticios, las golosinas compartidas, los mordiscos pegados…
Su voz, penetrante, contundente. A veces puede confundirse con lo desagradable, eso es culpa del volumen. La vibración de las cuerdas vocales debe ser suave, deslizante… Es entonces cuando llega a mis oídos acariciando el tímpano, el celebro, y el corazón. Sus susurros, sus palabras de corazón, la voz que emite en medio de los abrazos, la manera de convertir sus más sinceros pensamientos en palabras, haciendo que no se quede sólo en eso.
Su olor... me desquicia, me enloquece, me inspira y me mata. Me invade y me absorbe, me hipnotiza, me posee y me atrae. Me atrae de tal manera, que es imposible separarme de él. Es imán y yo soy el polo opuesto. Las fuerzas de atracción son máximas, por su piel, por sus labios, por su voz, por su olor.
Y es eso lo que quiero recordar, no sólo su rostro… quiero acordarme de lo que provoca su presencia en mí, de su esencia, de él y lo que ha conllevado en mi vida.

1 comentari:

Neus ha dit...

Cuando escribes así... me despiertas hasta a mí.


Cuando serán los mundos reales los mismos que los de los sueños?