
Qué curioso. Cuando estamos bien no necesitamos escribir, simplemente no lo vivimos. No nos hace falta plasmar lo que nos pasa en un papel, al contrario: nos parece una pérdida de tiempo.
Soy feliz y hoy, queriendo llevar un poco la contraria, quiero plasmarlo. Pocas veces he sido capaz de hacerlo, y ésta no es una de ellas. Llevo varios intentos fallidos y no encuentro la manera de decir que me siento llena. Voy por la calle y una sonrisa tonta me persigue (aunque sé que de tonta no tiene nada). Voy al teatro y salgo dando el cante, con una chancla y una bamba; tendréis razón al pensar que todos se rieron de mí, y todos es todos, yo incluida. Pensaréis que soy una ingenua y una "pardilla", pero provocar esas risas en ellos y en mí, me llenó. Que la mala suerte acabe convirtiéndose en buena, poder disfrutar de los míos, una tarde en gracia, reencuentros en el metro, tener abrazos de aquellos conocidos menos cariñosos... hace que sienta que el mundo está en harmonia conmigo.
No encuentro la manera de contaros que soy feliz, que cualquier chorrada me llena y que, ahora mismo, con mis fuerzas y las suyas (sí, las tuyas, porqué hoy he compartido tu alegría contigo, y tu canción, y tu viaje, y...) soy capaz de todo, y más.
Busco pero no encuentro las palabras para explicaros que disfruto de mis hobbies, que una buena foto me alegra el día, y un entreno con gente desconocida me inunda de buen rollo. Que pasar una tarde tocando la guitarra (o dejándosela a mis amigos para que lo hagan ellos) hace que un sentimiento de paz me invada. Que una visita de mis amigas al trabajo hace que el trabajo sea menos pesado, y que él esté conmigo me trae la estabilidad necesaria.
Que estoy bién, y quiero que el mundo lo sepa. Porqué no hay ningún motivo para no estarlo, y hay mil para sacar esa sonrisa al exterior y dejarla todo el día puesta.
