24 de juliol del 2011

Inefable


Qué curioso. Cuando estamos bien no necesitamos escribir, simplemente no lo vivimos. No nos hace falta plasmar lo que nos pasa en un papel, al contrario: nos parece una pérdida de tiempo.

Soy feliz y hoy, queriendo llevar un poco la contraria, quiero plasmarlo. Pocas veces he sido capaz de hacerlo, y ésta no es una de ellas. Llevo varios intentos fallidos y no encuentro la manera de decir que me siento llena. Voy por la calle y una sonrisa tonta me persigue (aunque sé que de tonta no tiene nada). Voy al teatro y salgo dando el cante, con una chancla y una bamba; tendréis razón al pensar que todos se rieron de mí, y todos es todos, yo incluida. Pensaréis que soy una ingenua y una "pardilla", pero provocar esas risas en ellos y en mí, me llenó. Que la mala suerte acabe convirtiéndose en buena, poder disfrutar de los míos, una tarde en gracia, reencuentros en el metro, tener abrazos de aquellos conocidos menos cariñosos... hace que sienta que el mundo está en harmonia conmigo.

No encuentro la manera de contaros que soy feliz, que cualquier chorrada me llena y que, ahora mismo, con mis fuerzas y las suyas (sí, las tuyas, porqué hoy he compartido tu alegría contigo, y tu canción, y tu viaje, y...) soy capaz de todo, y más.

Busco pero no encuentro las palabras para explicaros que disfruto de mis hobbies, que una buena foto me alegra el día, y un entreno con gente desconocida me inunda de buen rollo. Que pasar una tarde tocando la guitarra (o dejándosela a mis amigos para que lo hagan ellos) hace que un sentimiento de paz me invada. Que una visita de mis amigas al trabajo hace que el trabajo sea menos pesado, y que él esté conmigo me trae la estabilidad necesaria.

Que estoy bién, y quiero que el mundo lo sepa. Porqué no hay ningún motivo para no estarlo, y hay mil para sacar esa sonrisa al exterior y dejarla todo el día puesta.

19 de juliol del 2011

Piña



Hoy os hablaré de la piña.
Es pequeña pero intensa, como la vida misma.

4 de juliol del 2011

Sentimiento absurdo

Me paraliza, y me convierte en incapaz. Mi corazón se acelera, mis músculos tiemblan y mi respiración se altera. Sólo puedo llevar a cabo aquellas tareas rutinarias y mecánicas: andar, respirar, tener la vista al frente... e incluso esto me cuesta.

Mi mente se para. Las conexiones no van, no funcionan. Lo intento con el cable azul, y con el amarillo, incluso me invento uno de verde por si acaso, pero no sirve; acabo probando con el rojo por desesperación y, como intuía, exploto. No sé como lo hace pero lo consigue, y me fastidia... y este fastidio hace que mi mente aún sea más incapaz. Sigo andando, no me detengo. Me gustaría contestarle algo como...: "¿A caso la crees inmerecida?", o "Después de llamarme putita de los cojones, ¿qué esperabas?" o miles de respuestas que en ese momento era incapaz de pronunciar.

¿Miedo? no me gustaría llamarlo así, no creo que sea eso. Puede que simplemente, tenga el poder de desestabilizarme o, peor aun, que se lo haya dado yo y ahora no sepa cómo quitárselo.

Se me nota, se me nota y la gente pregunta. Se me ha borrado la sonrisa, me la ha borrado él, siempre lo hace. Mi mirada no es penetrante, se ha vaciado. Se me nota la angustia y el nerviosismo, no estoy, mi mente no está.

Siempre esperaré el final, siempre esperaré que te vayas y no vuelvas jamás. No es odio, nunca lo ha sido. Si te odiara supongo que no me afectarías; aunque tampoco te quiero... es una especie de sentimiento absurdo que no sé definir, y dudo aprender a hacerlo algún día. Nunca podré sentirme orgullosa de esta historia, he sido vulnerable, débil e indecisa. He visto aquella parte de mi que no me gusta, aquella que no me ha dejado superar todo esto. Sé que no lo he hecho bien, pero dicen que aquél que hace lo que puede, no está obligado a más.