"Claro a tí te de igual. Tu sigues siendo feliz en tu mundo feliz y no quieres que nadie interrumpa tu felizidad."
Palabras acusadoras, palabras que se han enganchado a flechas y se han prendido en llamas, para llegar al corazón y destrozarlo absolutamente todo. Palabras llenas de rabia, ira, decepción y desesperación. Para mí, a estas alturas, ya no son SÓLO palabras, son algo más que eso, aunque no se muy bién el qué.
Dicen que dos no se pelean si uno no quiere, igual que sólo ofende quién puede, no quién quiere. Hoy no puedo llebar a cabo aquél refran que dice: "a palabras necias oídos sordos"; hoy pienso en mi yo más débil, y no quiero que vuelva.
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